Windows 12: novedades, requisitos y todo lo que se espera

Última actualización: 22 de abril de 2026
  • Windows 12 apunta a un sistema modular con CoreOS, fuerte foco en IA y mejor optimización para hardware moderno, incluidos chips con NPU.
  • Los requisitos previstos elevan el listón respecto a Windows 11, especialmente en RAM, almacenamiento SSD y seguridad (TPM 2.0, UEFI, Secure Boot).
  • Se espera actualización gratuita desde Windows 11, mayor integración con la nube y móviles, y una transición alineada con el fin de soporte de Windows 10.

Windows 12 novedades

Windows 12 está en boca de todo el mundo pese a que Microsoft aún no ha enseñado oficialmente el sistema. Los rumores, las filtraciones técnicas y los movimientos de la propia compañía dibujan un escenario bastante claro: la próxima gran versión de Windows girará alrededor de la inteligencia artificial, la modularidad del sistema y una mejor adaptación al hardware moderno, desde portátiles con procesadores ARM hasta PCs de sobremesa para gaming y empresas.

Aunque muchas de las funciones que inicialmente se atribuían a Windows 12 han acabado integrándose en Windows 11 24H2 y en la era Copilot+, lo cierto es que ya se baraja de forma bastante seria un salto generacional en torno a 2025. Fin de soporte de Windows 10, requisitos de hardware más exigentes y un cambio profundo en la arquitectura interna del sistema son las piezas que anticipan esta nueva etapa. Vamos a recopilar, con calma y al detalle, todo lo que se sabe (y lo que se espera) de Windows 12.

Qué es Windows 12 y por qué se habla tanto de él

Lo primero que conviene aclarar es que, a día de hoy, Microsoft no ha anunciado oficialmente Windows 12. Sin embargo, hay suficientes pistas como para entender por dónde va el tiro: la compañía trabaja en una nueva generación de su sistema operativo, pensada para aprovechar a fondo la IA, ofrecer una base más modular (CoreOS) y simplificar el soporte en un mundo lleno de dispositivos distintos.

Desde el punto de vista estratégico, Windows 12 se concibe como un paso más allá de Windows 11, no solo como un lavado de cara. Filtraciones y documentación técnica hablan de un sistema reconstruido en gran parte desde cero, en el que se añade solo aquello que sea realmente necesario, con el fin de facilitar su adaptación a distintos factores de forma: sobremesa, portátiles ultraligeros, convertibles, consolas portátiles con hardware de PC, equipos profesionales, etc.

Durante bastante tiempo, muchas fuentes situaban este lanzamiento para finales de 2024, pero Microsoft cambió el guion apostando por Windows 11 24H2 como actualización intermedia. Esto ha desplazado casi todos los rumores de Windows 12 hacia 2025, año que, casualmente, marca el fin del soporte oficial de Windows 10.

En paralelo, voces reconocidas dentro del ecosistema Windows Insider, como XenoPanther, han detectado compilaciones internas etiquetadas como nueva rama de Windows (por ejemplo, builds en la serie 27xxx), lo que indica que el desarrollo de la siguiente gran versión está en marcha dentro de Microsoft, aunque aún no se haya puesto nombre definitivo de cara al público.

Interfaz y novedades Windows 12

Fecha de lanzamiento de Windows 12 y estado de la beta

Una de las preguntas recurrentes es cuándo podremos instalar Windows 12 en nuestros equipos. No hay fecha oficial, pero si se cruzan varios datos, la ventana más lógica apunta al último trimestre de 2025, con especial foco en octubre.

Microsoft ya confirmó que Windows 10 dejará de recibir soporte en octubre de 2025. Esto deja a millones de equipos en una especie de limbo: sistemas estables y muy usados, pero sin actualizaciones de seguridad regulares. Para evitar convivir con tres grandes versiones (Windows 10, Windows 11 y un hipotético Windows 12) en paralelo, todo encaja con un plan que permitiría pasar de Windows 10 a la nueva generación de forma relativamente ordenada.

Aunque la fecha exacta es todavía especulativa, diversas fuentes hablan de una beta pública o builds de prueba disponibles a lo largo de 2025, probablemente canalizadas a través del programa Windows Insider. Internamente ya se habrían estado probando compilaciones con numeración en torno a la 27547, pensadas como base preliminar de esa nueva versión.

Lo más razonable es esperar un calendario en tres pasos: primero, test intensivo dentro de Microsoft; después, una fase Insider/preview con builds relativamente avanzadas; y por último, lanzamiento general coincidiendo con el final de soporte de Windows 10. Entre medias, no sería raro ver cambios de nombre, ajustes de estrategia y más de una sorpresa.

Conviene recordar que incluso la propia denominación “Windows 12” está en entredicho. Documentos como los que se vieron asociados a HP mencionaban simplemente Windows 11 24H2 o Windows 11 2024, y la compañía no ha cerrado la puerta a seguir usando esquemas de numeración tipo “Windows 11 + año” en lugar de dar el salto directo a un 12. De hecho, algún empleado ha insinuado que el siguiente gran salto podría no llamarse oficialmente así, aunque a efectos prácticos represente una nueva generación.

  BitLocker por hardware: así acelera el rendimiento de los SSD NVMe

Principales novedades y características esperadas de Windows 12

Si algo parece claro es que Windows 12 no se limitará a un pequeño rediseño. Las filtraciones y las tendencias del mercado señalan un conjunto de cambios bastante profundos en la arquitectura, la interfaz y las funciones inteligentes.

Arquitectura modular y separación de estados (CoreOS)

Una de las propuestas más ambiciosas es lo que se conoce como CoreOS o separación de estados. La idea es dividir Windows en varias particiones lógicas: una zona del sistema prácticamente inmutable y protegida, otra destinada a datos del usuario y una o más particiones para otros componentes críticos, muchas de ellas no accesibles directamente desde el Explorador.

Este enfoque ya se ha intentado en el pasado con proyectos como Windows Core OS o Windows 10X, pero ahora parece que Microsoft quiere llevarlo por fin al terreno del Windows “principal”. ¿Qué implicaciones tendría? En teoría, varias ventajas claras: actualizaciones más rápidas, posibilidad de restaurar el sistema a estado de fábrica con menos riesgo, mayor seguridad al aislar partes sensibles y menos corrupción de archivos del sistema.

Para usuarios y empresas, este modelo modular facilitaría además que el mismo “núcleo” de Windows se ejecute sobre diferentes tipos de hardware sin necesidad de mantener tantas variantes: dispositivos ARM, sobremesas x86-64, portátiles ligeros, e incluso consolas portátiles tipo PC podrían compartir gran parte de la base del sistema y recibir las mismas actualizaciones a través de Windows Update.

Un Windows más optimizado para el hardware (silicon-optimized)

Otra idea clave que suena con fuerza es la de un Windows optimizado para cada tipo de chip, concepto similar a lo que Apple ha hecho con sus Apple Silicon. Microsoft estaría trabajando en versiones de Windows “silicon-optimized” capaces de exprimir mejor las CPU, GPU y, sobre todo, las nuevas NPU (unidades de procesamiento neuronal) integradas en los SoC modernos.

Esto permitiría que equipos con procesadores específicos, tanto x86 como ARM, obtuvieran mejores sinergias entre hardware y software: menor consumo energético, mejor gestión del rendimiento, reanudaciones más rápidas, y un uso mucho más eficiente de las capacidades de IA embebidas en el chip. Para el usuario, se traduciría en una experiencia más fluida y en portátiles con más horas de autonomía.

En el ámbito profesional y corporativo, se espera que Windows 12 recomiende o incluso exija ciertas características como almacenamiento NVMe, soporte robusto de virtualización, TPM activo y procesadores preparados para contenedores. El mensaje de fondo es claro: se acabó el soporte amplio a hardware muy antiguo; el foco se desplaza hacia equipos modernos y seguros.

Integración masiva de inteligencia artificial

Si Windows 11 ya marcó el inicio de la “era Copilot”, Windows 12 tiene todas las papeletas para ir un paso más allá. La tendencia del mercado (y los mensajes de Microsoft) apuntan a un sistema operativo donde la IA no sea un simple añadido, sino algo transversal.

Hablamos de un escritorio en el que asistentes tipo Copilot se integren en explorador, configuración, correo, navegador e incluso aplicaciones de terceros. Estos agentes podrían proponer automatizaciones, resumir documentos, generar contenido, configurar el equipo en función del uso (juegos, ofimática, edición de vídeo, etc.) y responder a comandos en lenguaje natural.

La integración con Bing y Edge seguiría fortaleciéndose, con funciones como búsqueda contextual avanzada, resúmenes inteligentes de páginas y recomendaciones basadas en el uso. Para empresas y desarrolladores, se espera una expansión importante de las APIs orientadas a IA, telemetría empresarial y experiencia de usuario, abriendo la puerta a crear aplicaciones que aprovechen estos modelos de forma nativa.

Cambios en la interfaz y rediseño visual

En el apartado visual, muchas fuentes coinciden en un concepto de escritorio renovado al que, en clave interna, se ha llegado a llamar “Next Valley”. Entre los cambios más comentados está la posibilidad de que la barra de tareas se convierta en un elemento flotante, más en la línea de lo que vemos en macOS, separada del borde inferior y con un aspecto más ligero.

Las capturas que se han mostrado en keynotes de Microsoft apuntan a iconos del sistema reposicionados en la parte superior derecha, mientras que en el centro del escritorio habría un cuadro de búsqueda flotante más protagonista. Todo esto iría acompañado de más transparencias, sombras suaves, esquinas redondeadas y una sensación general más minimalista.

También se habla de un nuevo diseño para el botón de inicio, con cambios de color (tonos grises o plateados) y una disposición algo distinta a la actual. Y no se descarta que llegue una revisión del centro de notificaciones y de la pantalla de bloqueo, con widgets de información más útiles e integrados con los servicios en la nube.

Otro punto interesante es la posible introducción de nuevas aplicaciones o herramientas orientadas a creadores de contenido, como utilidades específicas para grabar pódcast, hacer retransmisiones en directo o gestionar mejor las fuentes de vídeo y audio sin depender de programas de terceros.

  Cómo ver y gestionar contraseñas guardadas en Edge en Windows 11

Mayor integración con Android, iOS y la nube

Microsoft lleva años empujando la integración entre Windows y el móvil, y todo indica que Windows 12 reforzará aún más este puente. La actual app Enlace Móvil (antes Your Phone) ya permite gestionar notificaciones, responder mensajes e incluso compartir pantalla con algunos modelos, pero aún se queda corta para muchos usuarios.

Entre las expectativas que más suenan están opciones como usar una tablet como segunda pantalla de forma sencilla, compartir archivos con solo arrastrar desde el Explorador, o duplicar la pantalla del móvil en cualquier PC compatible sin las limitaciones actuales por marcas y modelos.

En paralelo, la integración con la nube seguirá creciendo. Se habla de funciones ligadas a CloudPC y acceso remoto a tu escritorio y apps desde prácticamente cualquier dispositivo. Esto implicaría un almacenamiento más ligado a servicios cloud, sincronización de ajustes entre equipos y una experiencia más continua, tanto si trabajas desde un PC principal como desde un portátil secundario.

También se rumorea la llegada de un sistema de mensajería renovado que unifique experiencias hoy dispersas entre Teams, Skype y otras soluciones, facilitando la comunicación diaria sin tener que saltar entre tantos clientes. No hay detalles cerrados, pero la idea de centralizar chats, llamadas y videollamadas en un único hub suena con fuerza.

Requisitos mínimos y hardware recomendado para Windows 12

La cuestión del hardware es especialmente sensible desde que Windows 11 puso el listón con el famoso TPM 2.0 y otros requisitos. En el caso de Windows 12, todo apunta a que la tendencia seguirá siendo igual o más exigente, aunque habrá matices según el tipo de dispositivo.

Como referencia, los requisitos oficiales de Windows 11 establecidos por Microsoft son:

  • CPU de 1 GHz o superior con 2 o más núcleos, de 64 bits (x86 o ARM).
  • 4 GB de memoria RAM o más.
  • 64 GB de almacenamiento como mínimo.
  • Firmware UEFI con arranque seguro (Secure Boot).
  • TPM 2.0 activado.
  • Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
  • Pantalla de al menos 9 pulgadas y resolución 1366 x 768.
  • Conexión a Internet y cuenta de Microsoft para la configuración inicial.

En la práctica, muchos equipos que no cumplían exactamente estos requisitos han podido instalar Windows 11 mediante métodos alternativos, aunque sin el respaldo oficial en forma de soporte y actualizaciones garantizadas. No obstante, para Windows 12 se espera que la compañía sea menos tolerante con configuraciones antiguas.

Varios analistas y medios especializados coinciden en que Windows 12 podría elevar la memoria mínima a 8 GB de RAM para la instalación estándar, sobre todo para poder ejecutar de forma decente las funciones de inteligencia artificial y las nuevas capas visuales. También se menciona la recomendación, o incluso requisito, de almacenamiento SSD de al menos 100-256 GB, especialmente en equipos orientados a cloud e IA.

Para algunas funciones avanzadas, como las relacionadas con Copilot y modelos generativos locales, se baraja la exigencia de procesadores con NPU integrada, algo que ya estamos viendo en los llamados IA PC o Copilot+ PC. No sería extraño que ciertas características se limitasen a este tipo de hardware, mientras que el resto del sistema pueda seguir funcionando en equipos sin NPU pero con menos “magia” de IA.

Resumiendo lo que se espera extraoficialmente, un escenario probable de requisitos para Windows 12 podría ser:

  • CPU de 1 GHz o superior con 4 o más núcleos, compatible con 64 bits (x86-64 o ARM64).
  • 8 GB de RAM como mínimo recomendado.
  • 100 GB o más de almacenamiento, preferiblemente SSD NVMe.
  • UEFI con Secure Boot.
  • TPM 2.0 obligatorio a nivel oficial.
  • GPU compatible con DirectX 12 y WDDM moderno.
  • Pantalla al menos 1080p en equipos nuevos.
  • NPU opcional pero recomendable para características de IA avanzadas.

Aun así, algunos rumores indican que Microsoft podría mantener una compatibilidad formal muy similar a la de Windows 11 en términos de procesador y TPM, pero endureciendo las recomendaciones de RAM y almacenamiento para garantizar la experiencia que quiere ofrecer.

Actualización a Windows 12, licencias y precio

Otra gran duda: ¿cuánto costará Windows 12 y cómo se actualizará desde versiones anteriores? Si seguimos el patrón de las últimas generaciones, lo más probable es que, al menos durante una primera etapa, la actualización sea gratuita para usuarios con licencia válida de Windows 11.

Con Windows 10 y Windows 11, Microsoft ya apostó por facilitar la transición mediante Windows Update, permitiendo a los usuarios actualizar sus equipos sin tener que comprar una clave nueva si ya tenían una licencia previa. Muchos analistas consideran que lo lógico es repetir esta jugada con Windows 12, sobre todo si el objetivo es retirar cuanto antes Windows 10 del mapa.

En ese escenario, los usuarios verían un aviso en Windows Update cuando la nueva versión estuviera disponible para su equipo. Desde ahí, podrían realizar una actualización in situ conservando archivos y aplicaciones, o bien descargar una imagen para hacer una instalación limpia desde una unidad USB si prefieren partir de cero.

  Cómo apagar Windows 11 correctamente: todas las opciones y sus ventajas

Para nuevas licencias (equipos montados desde cero, máquinas virtuales, etc.), seguirían existiendo ediciones estándar como Home y Pro, con precios similares a los actuales o con ofertas especiales en función de acuerdos con fabricantes. No sería raro ver promociones específicas para empresas que migren un parque amplio de Windows 10/11 a la nueva versión.

En cualquier caso, hasta que Microsoft no hable claro, no hay una lista oficial de precios ni se ha confirmado al 100 % que la actualización vaya a ser gratuita. Pero casi todas las filtraciones y previsiones coinciden en que ese sería el movimiento más lógico para fomentar una adopción rápida.

Impacto en empresas, TI y desarrollo de software

Para el usuario doméstico, Windows 12 será principalmente una cuestión de interfaz, rendimiento y nuevas funciones de IA. Sin embargo, para empresas y departamentos de TI el cambio tiene implicaciones mucho más profundas.

La arquitectura modular tipo CoreOS, junto con requisitos reforzados de seguridad como TPM, arranque seguro y almacenamiento cifrado, obligará a revisar políticas de renovación de hardware y compatibilidad de drivers. Muchas organizaciones aún mantienen equipos con Windows 10 y aplicaciones heredadas que no han sido adaptadas a modelos de despliegue modernos.

Windows 12 también se perfila como un entorno donde la integración con la nube (Azure, AWS u otros proveedores) será casi obligatoria si se quiere sacar partido a las nuevas capacidades: sincronización centralizada, backup automático, despliegues remotos, gestión unificada de dispositivos y políticas de seguridad avanzadas.

En cuanto al desarrollo de software, los cambios previstos en APIs orientadas a experiencia de usuario, telemetría y agentes de IA abrirán la puerta a aplicaciones más adaptativas, capaces de ajustar su interfaz y comportamiento según el contexto. Esto es especialmente relevante para quienes trabajen en proyectos de inteligencia artificial end to end, donde el sistema operativo se convierte en el “host” ideal para modelos ligeros y agentes conversacionales integrados con sistemas internos.

Consultoras y estudios especializados en transformación digital, migración a la nube e IA corporativa ya están preparando servicios para acompañar a las organizaciones en este salto: auditorías de seguridad, análisis de cartera de aplicaciones, modernización a software a medida o contenedores, e integración con soluciones de analítica e inteligencia de negocio tipo Power BI para priorizar inversiones.

La recomendación general para las empresas es clara: antes de que Windows 12 llegue de forma masiva, conviene hacer inventario de aplicaciones críticas, planificar pilotos en entornos aislados y diseñar una ruta de migración por fases. De este modo se minimizan sorpresas de compatibilidad y se aprovecha el cambio para racionalizar y modernizar la infraestructura.

¿Merecerá la pena pasar a Windows 12?

Responder a esta pregunta depende en gran medida de tu hardware y de lo que realmente aporten las nuevas funciones a tu día a día. Si tienes un equipo relativamente reciente, con buena cantidad de RAM, SSD rápido y, mejor aún, CPU con NPU, es bastante probable que sí notes beneficios claros en rendimiento, autonomía y funciones de IA.

En cambio, si tu PC es más veterano y apenas cumplía los requisitos de Windows 11, puede que te compense seguir con la versión actual mientras dure el soporte, o plantearte directamente renovar hardware cuando decidas dar el salto. A veces forzar un sistema nuevo en un equipo muy justo solo conduce a frustraciones y a una experiencia poco fluida.

También hay un componente de gustos y costumbres. Cada nueva versión de Windows introduce cambios que encantan a algunos usuarios y decepcionan a otros. Con Windows 11 ya vimos cómo muchos preferían quedarse en Windows 10 por estabilidad, por costumbre o por rechazo a ciertas decisiones de diseño. Con Windows 12 ocurrirá algo parecido: habrá quien lo instale el primer día para trastear, y quien espere meses o años.

Por ahora, conviene tener presente que todo lo que se ha comentado sobre Windows 12 procede de rumores, filtraciones, tendencias de mercado y declaraciones parciales. Hasta que no haya betas públicas y documentación oficial, vamos a seguir moviéndonos en el terreno de la especulación razonada. Eso sí, el patrón que se dibuja apunta a un sistema más seguro, modular, con fuerte apuesta por la IA y diseñado para el hardware moderno, lo que puede suponer un salto importante con respecto a lo que hoy conocemos.

desde windows xp hasta windows 11
Related article:
Desde Windows XP hasta Windows 11: evolución, rendimiento y compatibilidad