- Windows 11 incluye muchas opciones nativas para limitar la recopilación de datos, pero hay que revisarlas y ajustarlas a mano.
- Los datos que recoge Microsoft se dividen entre obligatorios para el sistema y opcionales que sí podemos desactivar.
- Permisos de aplicaciones, diagnósticos, publicidad personalizada y sincronización en la nube son los grandes focos de riesgo para la privacidad.
- Herramientas externas como O&O ShutUp10++, Spybot Anti-Beacon o XD-AntiSpy permiten afinar aún más el control de la telemetría.
Si alguna vez te has parado a pensar cuánta información suelta tu ordenador cada vez que lo enciendes, no vas desencaminado: Windows 11 viene bastante “hablador” de fábrica. El sistema está lleno de funciones que registran lo que haces, cómo lo haces y con qué lo haces, y muchas de ellas están activadas por defecto sin que el usuario toque nada.
La buena noticia es que Windows 11 ofrece montones de ajustes para recortar esa recogida de datos, y además podemos apoyarnos en herramientas externas para ir todavía más lejos. Si quieres que tu PC trabaje para ti y no para alimentar perfiles publicitarios y estadísticas de uso, aquí tienes una guía extensa, en castellano de España y con un enfoque práctico.
Qué datos recoge Windows 11 y por qué afecta a tu privacidad

Lo primero es entender que Windows 11 no recopila más información que Windows 10 moderno. Desde la actualización 1903 de Windows 10, Microsoft unificó su política y, a día de hoy, ambos sistemas manejan un volumen muy parecido de datos. La sensación de que Windows 11 es “peor” suele venir de la cantidad de opciones nuevas y del mayor peso de la nube en el sistema.
Dentro de esa política de recogida de datos hay que distinguir entre datos requeridos y datos opcionales. Los primeros son obligatorios: el sistema los necesita para funcionar, actualizarse correctamente o mantener ciertas funciones de seguridad. Los segundos sí dependen de ti y puedes decirle a Windows que no los envíe bajo ningún concepto.
Entre la información que Windows 11 puede llegar a recopilar se encuentran datos de hardware, software y comportamiento del usuario: qué dispositivo tienes, qué errores aparecen, qué aplicaciones usas más, tu historial de navegación en algunos servicios, localización aproximada, intereses para anuncios, e incluso detalles de escritura y voz si están activadas esas funciones.
En la práctica, los datos requeridos se centran sobre todo en diagnóstico básico, compatibilidad de actualizaciones y mantenimiento de seguridad. Suelen ser datos técnicos y anonimizados sobre el equipo y el sistema, y Microsoft no permite desactivarlos. El verdadero impacto en la privacidad llega con los datos opcionales y con los servicios de la nube que funcionan por encima del propio sistema.
Muchas aplicaciones y componentes de Microsoft (Windows Search, Spotlight, programa Insider, Enlace Móvil, Encuentra mi dispositivo, diccionario personalizado, etc.) añaden sus propias capas de telemetría. Algunas necesitan ciertos datos para funcionar, y otras los usan principalmente para estadísticas, mejora de productos o personalización de contenidos y anuncios.
Configurar la privacidad general en Windows 11

El centro de todo está en el panel de configuración. Desde el menú Inicio puedes abrir Configuración y entrar en “Privacidad y seguridad”, donde se agrupan la mayoría de controles relacionados con el tratamiento de tus datos.
Dentro de este apartado verás varias secciones diferenciadas. La columna de la izquierda te lleva al resto de categorías del sistema, mientras que en la parte principal encontrarás bloques como “Permisos de Windows” y “Permisos de aplicaciones”, además de otras opciones sueltas como “Encontrar mi dispositivo” o los diagnósticos.
Es importante entender que algunos cambios pueden afectar a ciertas funciones del sistema. Si desactivas buena parte de la telemetría y los servicios en la nube, perderás cosas como recomendaciones personalizadas, sincronización entre dispositivos o experiencias más “inteligentes”. La clave está en decidir qué prefieres: comodidad o privacidad.
En esta zona también vas a notar que hay opciones controladas por tu organización si usas un equipo del trabajo o tienes una cuenta corporativa añadida. Cuando esto ocurre, verás mensajes como “Su organización administra algunas opciones de configuración” y no podrás modificar ciertos interruptores.
Reducir al mínimo los datos de diagnóstico y comentarios

Uno de los apartados más sensibles es el de “Diagnósticos y comentarios” dentro de Privacidad y seguridad. Desde aquí controlas qué información técnica sobre el uso del sistema se envía a los servidores de Microsoft.
El sistema siempre enviará un nivel mínimo de telemetría, pero puedes limitarlo eligiendo sólo los datos obligatorios y desactivando los diagnósticos opcionales. Estos últimos incluyen información adicional sobre errores, calidad de las aplicaciones, páginas visitadas con determinados componentes y uso de las funciones del sistema.
En este panel también aparece una opción para mejorar la entrada manuscrita y la escritura. Si utilizas lápiz digital o dictado, Windows puede enviar ejemplos de lo que escribes o dictas para perfeccionar el reconocimiento de tu idioma. Si esto te parece demasiado intrusivo, tienes la opción de desactivarlo por completo.
Otra casilla importante es la de experiencias personalizadas de Windows. Permite que Microsoft use tus datos de diagnóstico (excepto los de navegación web en algunos casos) para mostrarte recomendaciones, anuncios y sugerencias adaptadas a tu uso. Desactivarla reduce bastante la personalización basada en tu comportamiento.
Además, es posible activar un visor de datos de diagnóstico que guarda localmente la información que se envía a Microsoft. Con la aplicación oficial “Visor de datos de diagnóstico” de la Microsoft Store podrás inspeccionar cada evento en formato similar a JSON, filtrar por palabras como “micrófono” o “ubicación” y hacerte una idea real de lo que sale de tu equipo.
Cuando ya no quieras que la compañía conserve lo que ha recogido hasta ahora, puedes usar el botón de “Eliminar datos de diagnóstico”. Conviene hacerlo de vez en cuando si tu objetivo es tener el menor rastro posible en sus servidores.
Por último, dentro de este mismo bloque hay un control para ajustar la frecuencia con la que Windows te pide comentarios. Si te resulta molesto que el sistema te pregunte continuamente qué tal funciona algo, puedes establecer esta opción en “Nunca” y olvidarte del tema.
Otros ajustes de privacidad en “Permisos de Windows”
Siguiendo en “Privacidad y seguridad”, en el bloque de “Permisos de Windows” verás varias secciones que afectan de lleno a tu intimidad digital. La primera parada lógica es el apartado “General”, donde hay cuatro interruptores clave.
El más relevante suele ser el que dice “Permitir que las aplicaciones muestren anuncios personalizados mediante mi identificador de publicidad”. Ese ID es una etiqueta única asociada a tu usuario que sirve para que las apps y servicios construyan un perfil de tus gustos y te sigan entre aplicaciones. Desactivarlo es casi obligatorio si quieres frenar la publicidad basada en tu comportamiento.
Justo debajo aparece la opción que permite que los sitios web accedan a tu lista de idiomas para mostrar contenido relevante. Aunque no es tan crítica como el ID de publicidad, sigue siendo una forma de informar a las webs sobre tu configuración de idioma y, por tanto, sobre tu región o preferencias lingüísticas.
Otro ajuste que conviene revisar es el que deja a Windows mejorar el inicio y los resultados de búsqueda siguiendo las aplicaciones que inicias. A cambio de listar con más precisión las apps más usadas en el buscador del menú Inicio, el sistema va registrando qué ejecutas y con qué frecuencia. Si prima tu privacidad, es buena idea desactivarlo.
La última opción de este submenú controla si se muestra contenido sugerido en la aplicación de Configuración. Aunque esto es más una cuestión de comodidad que de seguridad, también se basa en lo que haces en el sistema para recomendarte funciones, así que puedes apagarlo sin remordimientos.
Debajo de “General” encontrarás la sección de “Voz”. Aquí puedes desactivar el reconocimiento de voz en línea, que utiliza los servicios en la nube de Microsoft para interpretar lo que dices; si te interesa probar opciones locales o aprender a escribir con la voz en Windows 11, revisa estas opciones y desmarca la que prefieras.
En la parte de “Personalización de entrada manuscrita y escritura”, Windows recoge las palabras poco frecuentes que tecleas o escribes a mano para enriquecer el diccionario. Aunque Microsoft indica que se almacena localmente y que, como mucho, se sincroniza con tu OneDrive, si quieres evitar riesgos puedes apagar esta función y prescindir de sugerencias tan personalizadas.
Otro apartado importante es el “Historial de actividad”. Esta función registra lo que haces en el equipo (aplicaciones usadas, archivos abiertos, sitios visitados con determinados componentes) y puede sincronizar esa actividad con otros dispositivos para que retomes las tareas donde las dejaste. Si quieres más privacidad, desactiva el historial y utiliza el botón para borrar los datos ya acumulados.
En “Permisos de búsqueda” puedes limitar cómo Windows Search se conecta a Internet. El buscador integrado no sólo revisa tus archivos locales, sino que puede también lanzar consultas online y mostrarte resultados de la web. Si no te convence esta mezcla, tienes la posibilidad de desactivar las búsquedas en línea y ajustar filtros para contenido adulto y para elementos de la nube.
Por último, en “Buscando en Windows” controlarás la indexación de archivos locales en el disco. El índice permite búsquedas mucho más rápidas, pero también genera un mapa muy completo de lo que guardas en el PC. Desde este panel puedes excluir carpetas sensibles para que su contenido no se indexe ni aparezca al hacer búsquedas.
Controlar la ubicación con “Encontrar mi dispositivo”
Entre las opciones de privacidad aparece también el apartado “Encontrar mi dispositivo”. Esta función guarda de forma periódica la última ubicación conocida de tu PC en la cuenta de Microsoft, de modo que si pierdes un portátil puedas verlo en un mapa al estilo de lo que hacen los móviles.
Para que esto sea posible, el sistema tiene que enviar datos de ubicación a los servidores de Microsoft. Si usas un ordenador de sobremesa que nunca se mueve del sitio, esta característica apenas aporta utilidad práctica, pero sigue generando un pequeño flujo de datos sobre tu posición aproximada.
En un portátil, la decisión es más delicada: puede compensarte mantenerlo activo por seguridad física del dispositivo, sobre todo si sueles moverte con él. En un sobremesa siempre puedes desactivar la ubicación en Windows 11 tranquilamente y ganar algo de privacidad.
Permisos de aplicaciones: cámara, micrófono, archivos y más
Otro bloque fundamental dentro de “Privacidad y seguridad” es el de “Permisos de la aplicación”. Funciona de manera similar a lo que ves en un móvil: cada categoría de datos (cámara, micrófono, ubicación, etc.) tiene su propia página donde puedes decidir quién accede y quién no.
En la parte superior de cada categoría verás un interruptor maestro para permitir o bloquear que Windows acceda a ese tipo de información. Si lo desactivas, ni el sistema ni las aplicaciones podrán usar ese recurso (por ejemplo, el micrófono). Si lo dejas encendido, justo debajo tendrás otro control para permitir que las apps accedan o no a esos datos.
Más abajo aparece una lista con todas las aplicaciones que han solicitado ese permiso. Puedes ir una por una y decidir si una app concreta puede gestionar la webcam en Windows 11, la ubicación, el calendario o lo que corresponda. En algunos casos verás también opciones para borrar el historial asociado, como el registro de accesos de ubicación o el historial de llamadas.
Las categorías de permisos que puedes gestionar son muy amplias: ubicación, cámara, micrófono, activación por voz, notificaciones, información de cuenta, contactos, calendario, llamadas telefónicas, historial de llamadas, correo electrónico, tareas, mensajes SMS/MMS, señales de radio como activar o desactivar el Bluetooth, dispositivos cercanos, diagnósticos de aplicaciones, descargas automáticas de archivos, bibliotecas de documentos, descargas, música, imágenes, vídeos, acceso total al sistema de archivos, capturas de pantalla y más.
En la práctica, lo más recomendable es revisar a fondo las categorías sensibles como ubicación, cámara, micrófono e información de cuenta, y dejar sólo lo estrictamente necesario. Cualquier app que no tenga sentido que use esos recursos debería quedarse sin permiso.
Diagnósticos de aplicaciones y control entre procesos
Además de los diagnósticos generales del sistema, Windows 11 tiene una sección específica llamada “Diagnósticos de aplicaciones”. Su función es permitir que ciertas apps vean información sobre otras aplicaciones en ejecución, algo muy útil para herramientas de desarrollo, depuración o utilidades como el Administrador de tareas.
La información que se comparte aquí es bastante acotada: nombre de la aplicación, nombre del paquete, usuario que la está ejecutando y datos de uso de memoria y procesos. Son datos técnicos, pero aun así sirven para que unas apps “vean” a las otras.
Desde “Privacidad y seguridad > Diagnósticos de aplicaciones” puedes decidir si las aplicaciones en general pueden acceder a esta información o no. Una vez activado el acceso global, también podrás elegir qué apps concretas tienen permiso para leer estos diagnósticos, activando o desactivando cada una en la lista.
Si quieres bloquear prácticamente toda esa visibilidad, puedes apagar el acceso a los diagnósticos de aplicaciones para que sólo herramientas muy específicas y con permisos de sistema puedan consultar esos datos. Ten presente, eso sí, que las aplicaciones de escritorio tradicionales no siempre aparecen en esta lista y se gestionan de forma independiente.
Historial de actividad y sincronización entre dispositivos
El historial de actividad de Windows 11 está pensado para sincronizar lo que haces entre varios equipos. Por ejemplo, que lo que estabas escribiendo, las webs donde navegabas o los documentos que tenías abiertos puedan reaparecer en otro dispositivo con tu misma cuenta de Microsoft.
Para conseguir eso, el sistema almacena y puede enviar a la nube información sobre las aplicaciones que utilizas y los archivos que abres. Si trabajas en varios PCs puede resultarte muy cómodo, pero a nivel de privacidad supone centralizar buena parte de tu actividad en los servidores de Microsoft.
En “Privacidad y seguridad > Historial de actividad” puedes desmarcar la opción que envía tu actividad a Microsoft, deshabilitar completamente el historial y pulsar el botón para eliminar los datos ya guardados. Así evitas que se siga construyendo ese registro cruzado de uso.
Buscar, indexación y acceso a la nube
El buscador interno de Windows se ha convertido en un pequeño centro neurálgico del sistema. Cuando escribes algo en la barra de búsqueda, el sistema no sólo revisa tus archivos locales, sino que puede consultar también servicios en la nube y resultados de Internet.
Desde “Permisos de búsqueda” puedes limitar o desactivar las búsquedas online, y también bloquear que se incluyan contenidos de tu nube personal (como archivos de OneDrive) en estos resultados. Además, hay filtros para ajustar qué tipo de contenido puede aparecer en términos de seguridad para menores.
La sección “Buscando en Windows” se encarga de la parte local. Aquí puedes escoger entre distintos modos de indexación y excluir carpetas concretas para que no sean escaneadas ni indexadas. Si tienes directorios con información especialmente sensible, lo normal es añadirlos a la lista de exclusiones para que no aparezcan al teclear en el buscador.
Telemetría, OOBE y cómo cortar de raíz con comandos y políticas
Para quienes buscan ir un paso por delante, más allá de los menús bonitos de Configuración, Windows 11 ofrece dos vías potentes: políticas de grupo y servicios internos. Con ellas puedes reducir mucho la telemetría general del sistema.
También desde las políticas, en “Componentes de Windows > OOBE” (la experiencia de configuración inicial), puedes activar la opción “No iniciar la configuración de privacidad al iniciar sesión”. De esta manera evitas que, tras cada reinicio o actualización grande, Windows vuelva a mostrar pantallas de “elige tu configuración de privacidad” que a veces se quedaban atascadas por errores.
En Windows 11 Home, donde no está gpedit, puedes recurrir al Registro de Windows (regedit). Si accedes a la clave HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\FileSystem y creas un valor DWORD (32 bits) llamado “DisablePrivacyExperience” con el valor 1, lograrás que esa experiencia de privacidad no se inicie cada vez que entras.
Otra vía directa es usar la consola con permisos de administrador para desactivar los servicios más vinculados con la telemetría. Abriendo CMD o PowerShell como administrador, puedes ejecutar:
sc config DiagTrack start= disabled
sc config dmwappushservice start= disabled
Estos comandos cambian el modo de inicio de los servicios relacionados con el seguimiento de diagnóstico y el envío de datos. Si en algún momento quieres revertirlo, basta con repetir los comandos sustituyendo “disabled” por “enabled” para volver a permitir su arranque.
Configurar privacidad en red: VPN, proxy y DNS
Todo lo anterior afecta sobre todo a cómo se comporta Windows internamente, pero la privacidad en Internet depende también de tu conexión. Aquí entran en juego dos piezas clásicas: las VPN y los servidores proxy.
Una VPN (red privada virtual) te permite encapsular tu tráfico, ocultar tu IP real y simular que te conectas desde otra ciudad o país. Un proxy actúa como intermediario: tu PC le pide a él las webs y este, a su vez, se las pide a los servidores remotos, enmascarando parte de tus movimientos.
Si configuras estos elementos a nivel de sistema, no tendrás que ir navegador por navegador ajustando nada. En “Configuración > Red e Internet > VPN” puedes añadir un perfil VPN con los datos que te dé tu proveedor. Lo ideal es usar servicios con buena reputación, políticas claras de no registro y, a ser posible, auditorías externas.
En “Red e Internet > Proxy” encontrarás la configuración de proxy de Windows. Allí puedes activar la detección automática o introducir a mano la dirección y el puerto de tu servidor proxy. También existe la posibilidad de cargar un script de configuración automática si te lo proporciona tu organización o tu proveedor de servicios.
Por último, cambiar de DNS es otra pieza clave. En lugar de usar siempre los servidores de tu operadora, puedes configurar DNS más respetuosos con la privacidad y la seguridad. Desde el panel clásico de “Conexiones de red”, entrando en las propiedades de tu adaptador y luego en las del “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)”, podrás escribir manualmente las direcciones de tus DNS preferidos.
Incluso aunque afines Windows 11 al milímetro, puedes seguir filtrando datos por otras vías: sobre todo, el navegador, el buscador y las aplicaciones que instalas.
El navegador es tu ventanilla principal a Internet. Una buena parte del rastreo ocurre ahí, de la mano de cookies, scripts y perfiles publicitarios. Por eso es importante usar un navegador que cuide la privacidad o configurar el tuyo para minimizar el seguimiento, desactivando el historial cruzado, limitando cookies de terceros y revisando los permisos de geolocalización, cámara y micrófono, así como las contraseñas guardadas en Edge.
También conviene pensar en el motor de búsqueda que utilizas. Google, Bing y otros grandes proveedores registran y vinculan tus consultas con tu perfil, cuando hay alternativas más enfocadas en el anonimato, como el modo incógnito en Windows 11, que no crean historiales personalizados ni te siguen entre sitios.
Y, cómo no, hay que ir con ojo con las aplicaciones que instalas en tu PC. Más allá de los permisos que les otorgues en Windows, algunas pueden incluir sistemas propios de telemetría o publicidad invasiva. Siempre que puedas, apuesta por software de código abierto o de desarrolladores con buena reputación, y revisa sus políticas de privacidad.
Herramientas externas para reforzar la privacidad en Windows 11
Aunque los ajustes integrados dan bastante juego, muchos usuarios quieren mayor control. Para eso existen herramientas específicas que van “por debajo” de lo que ofrece la interfaz oficial y tocan opciones de registro, tareas programadas y listas de hosts.
Una de las más conocidas es O&O ShutUp10++. Se trata de una aplicación portable (no necesita instalación) que muestra más de cien parámetros relacionados con la privacidad, telemetría y seguridad de Windows 10 y 11. Presenta cada opción con un breve comentario y una recomendación, de manera que puedes aplicar de un vistazo un perfil más estricto.
Con esta herramienta es sencillo desactivar funciones ocultas del sistema, bloquear la recopilación avanzada de datos de diagnóstico, frenar el uso compartido de información de tu cuenta, ajustar cortafuegos y controlar algunas integraciones con la nube. Es muy potente, así que antes de tocar demasiado conviene crear un punto de restauración del sistema por si hay que dar marcha atrás.
Otro clásico es Spybot Anti-Beacon, que se centra en bloquear la telemetría a nivel de red. Su enfoque consiste en modificar el archivo “hosts” de Windows para redirigir a direcciones locales las conexiones destinadas a más de un centenar de puntos de telemetría conocidos de Microsoft. El resultado es que Windows intenta enviar datos, pero las conexiones nunca salen realmente a Internet.
Por su parte, XD-AntiSpy es un proyecto de código abierto orientado a limitar la cantidad de datos que Windows 11 comparte por defecto. La aplicación, también portable, organiza sus opciones en categorías como bloqueador de anuncios, quitar la IA en Windows 11 y Recall, o ajustes específicos para Microsoft Edge. Sólo hay que marcar las casillas correspondientes para habilitar o deshabilitar cada ajuste de privacidad.
Al tratarse de herramientas que modifican configuraciones profundas, siempre es recomendable crear un punto de restauración antes de aplicar cambios masivos. Así, si algo no se comporta como esperabas (por ejemplo, una app corporativa que deja de funcionar), podrás restaurar el sistema a una situación estable en pocos minutos.
Visor de datos de diagnóstico: auditar qué envía realmente tu equipo
Si te gusta tenerlo todo bajo lupa, el Visor de datos de diagnóstico de Windows 11 es una pieza esencial. Microsoft lo ofrece como aplicación adicional desde la Microsoft Store y, una vez activado, te permite ver con bastante detalle qué tipo de datos se están enviando a sus servicios.
Para usarlo, primero debes ir a “Configuración > Privacidad y seguridad > Diagnósticos y comentarios” y activar la opción “Ver datos de diagnóstico”. El sistema te ofrecerá un enlace para abrir el visor, que descargará la app si aún no la tienes instalada.
Dentro de la aplicación verás una lista de eventos con fecha, hora y categoría (como “Windows Kernel”, “General Windows”, informes de problemas, servicios de diagnóstico, etc.). Puedes buscar por palabra clave y filtrar por tipo de evento, lo que facilita localizar cualquier referencia a componentes delicados como audio, ubicación o red.
Una estrategia interesante consiste en revisar estos datos cada cierto tiempo. Antes de hacerlo, puedes ejecutar en PowerShell comandos como Stop-Service -Force DiagTrack para forzar el envío de colas pendientes y tener una imagen más clara. Si encuentras algo que no te convence, puedes volver atrás y ajustar los interruptores de privacidad correspondientes.
Buenas prácticas de higiene digital en Windows 11
Más allá de toquetear menús y usar utilidades especializadas, mantener la privacidad en Windows 11 también es cuestión de costumbres. Hay ciertos hábitos que, sin ser complicados, marcan la diferencia a largo plazo.
Por ejemplo, conviene revisar periódicamente el listado de aplicaciones instaladas y deshacerse de aquellas que no uses o que ya no necesites. Cada programa es una posible fuente de recopilación de datos, así que cuanto más limpio esté el sistema, mejor.
También ayuda mucho ajustar el cortafuegos correctamente, usar los mejores antivirus para Windows 11 y actualizarlo con regularidad. Aunque a veces pensamos en la privacidad sólo como “que no me espíen”, la seguridad pura y dura (evitar malware, troyanos, keyloggers, etc.) es la primera línea de defensa de tus datos.
Por último, recuerda que las grandes actualizaciones de Windows pueden modificar o reactivar algunos ajustes de privacidad. No es lo habitual con cada parche mensual, pero cuando llega una actualización de características importante es buena idea volver a pasar por el apartado de “Privacidad y seguridad” y comprobar que todo sigue como tú quieres.
Si dedicas un rato a configurar bien estas opciones, eliges con cabeza qué servicios y aplicaciones utilizas y no te olvidas de revisar de vez en cuando, Windows 11 puede convertirse en un sistema mucho menos indiscreto sin que pierdas estabilidad ni rendimiento. No se trata de volverse paranoico, sino de aplicar una higiene digital sensata para que tus datos estén un poco más bajo tu control y un poco menos en manos de terceros.
Tabla de Contenidos
- Qué datos recoge Windows 11 y por qué afecta a tu privacidad
- Configurar la privacidad general en Windows 11
- Reducir al mínimo los datos de diagnóstico y comentarios
- Otros ajustes de privacidad en “Permisos de Windows”
- Controlar la ubicación con “Encontrar mi dispositivo”
- Permisos de aplicaciones: cámara, micrófono, archivos y más
- Diagnósticos de aplicaciones y control entre procesos
- Historial de actividad y sincronización entre dispositivos
- Buscar, indexación y acceso a la nube
- Telemetría, OOBE y cómo cortar de raíz con comandos y políticas
- Configurar privacidad en red: VPN, proxy y DNS
- Más allá de Windows: navegador, búsquedas y aplicaciones
- Herramientas externas para reforzar la privacidad en Windows 11
- Visor de datos de diagnóstico: auditar qué envía realmente tu equipo
- Buenas prácticas de higiene digital en Windows 11
