Modo de memoria baja en PowerToys para ahorrar RAM en Windows 11

Última actualización: 21 de mayo de 2026
  • PowerToys prepara un modo de memoria baja que cierra procesos inactivos para reducir el uso de RAM en Windows 11.
  • El nuevo comportamiento será opcional y configurable por módulo, manteniendo el rendimiento actual por defecto.
  • La ganancia es mayor en equipos modestos con poca RAM, aunque también ayuda en PCs potentes muy cargados.
  • Este cambio encaja con la estrategia de Microsoft de optimizar Windows 11 junto a otros ajustes de rendimiento.

Modo de memoria baja en PowerToys para Windows 11

Si usas Windows 11 a diario y tienes instalado PowerToys, seguro que te suena esa sensación de que el sistema se come más RAM de la que debería, incluso cuando apenas tienes programas abiertos. Microsoft lleva tiempo afinando el rendimiento del sistema, pero ahora la jugada viene por otro sitio: las propias utilidades de PowerToys se preparan para estrenar un modo de memoria baja pensado para reducir el consumo cuando no las estás usando.

Esta novedad nace de una propuesta técnica en GitHub y apunta directamente a un problema que muchos usuarios avanzados conocen bien: PowerToys mantiene procesos siempre activos en segundo plano para que sus herramientas respondan al instante. Cómodo, sí, pero a costa de ocupar memoria RAM incluso cuando no estás tocando esas utilidades. Con el nuevo enfoque, el equilibrio cambia: un pelín menos de inmediatez a cambio de liberar recursos, algo muy interesante sobre todo en equipos con 8 GB de RAM o menos o en portátiles modestos.

Qué es el modo de memoria baja de PowerToys en Windows 11

Configuración de memoria baja en PowerToys

La idea detrás de este modo es bastante directa: permitir que las utilidades compatibles de PowerToys cierren sus procesos cuando están inactivas y solo vuelvan a arrancar cuando las invocas desde su atajo de teclado, su icono o su interfaz habitual. Es decir, en lugar de tener un montón de módulos esperando en segundo plano, se descargan de la RAM cuando no hacen falta.

En la propuesta técnica se introduce un mapa de configuración compartida llamado, a grandes rasgos, algo como “low_memory_modules”, además de APIs auxiliares. Estas APIs permiten que cada herramienta decida si quiere optar por este comportamiento de cierre por inactividad sin necesidad de añadir nuevos campos de configuración módulo a módulo. Desde el punto de vista del desarrollador, todo queda más limpio y centralizado.

Actualmente, PowerToys está diseñado para priorizar la respuesta inmediata. Por eso mantiene procesos auxiliares residentes en memoria: FancyZones, el administrador de teclado, el lanzador, el recortador de texto y compañía se quedan listos para entrar en acción al momento. El precio es que todos esos procesos, aunque estén “en espera”, siguen ocupando RAM y añadiendo algo de carga al sistema.

Con el modo de memoria baja, el modelo cambia: los módulos que lo soporten podrán funcionar de forma más agresiva apagando sus procesos cuando no se usan. A nivel práctico, esto se traducirá en un pequeño retardo al volver a abrir la herramienta, porque Windows tendrá que levantar el proceso de nuevo. Según la descripción técnica, en la mayoría de equipos este retraso debería ser prácticamente imperceptible, sobre todo en PCs con SSD y procesadores modernos.

Un detalle importante: este comportamiento será opcional y granular. Cada utilidad compatible podrá activar o no este modo; además, la opción vendrá desactivada por defecto. Dicho de otra forma, si no tocas nada, PowerToys seguirá funcionando como hasta ahora, con sus procesos residentes, y solo notarás cambios si decides activar el modo para determinados módulos.

Por qué PowerToys consume tanta memoria RAM en segundo plano

Para entender el impacto de este modo, conviene repasar qué está pasando hoy. PowerToys se compone de varias utilidades que, para ofrecer esa sensación de “siempre listo”, lanzan procesos auxiliares al iniciar sesión. Estos procesos permanecen en segundo plano, monitorizando atajos de teclado, el movimiento de ventanas, menús contextuales y otras interacciones.

Ese enfoque funciona de maravilla en PCs sobrados de recursos, con 16, 32 GB de RAM o más, donde unos cuantos cientos de megas aquí o allá no marcan la diferencia. Pero en máquinas con 8 GB de RAM o equipos de gama baja, la cosa cambia: cada módulo activado suma su trozo de consumo. Si tienes habilitadas ocho o diez herramientas y solo usas dos o tres de manera habitual, el resto está reteniendo memoria sin aportar un beneficio constante.

Este comportamiento se suma al propio consumo de Windows 11, que ya de por sí ha ido creciendo respecto a versiones anteriores. No es raro que, en sistemas con 32 GB, el usuario vea que el sistema está usando 10, 12 o incluso 15 GB de RAM con solo el escritorio y el Administrador de tareas abiertos. A menudo no es que haya un “problema” como tal, sino que Windows aprovecha la memoria libre para cachear datos y mantener servicios listos, pero la sensación de desperdicio está ahí.

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Muchos usuarios sospechan además que Windows 11 se adapta de forma agresiva a las especificaciones del equipo: si ve que tienes mucha RAM, se permite el lujo de usar más para cache, procesos en segundo plano y utilidades como PowerToys. El resultado es que, en PCs potentes, parece que el sistema “se estira” hasta ocupar la mitad de la memoria disponible, mientras en equipos modestos ajusta algo más el consumo.

En este contexto, cualquier ajuste que reduzca procesos residentes, como el modo de memoria baja de PowerToys, ayuda a liberar RAM sin tener que renunciar por completo a las herramientas avanzadas del sistema. Es una forma inteligente de recortar el consumo en reposo sin sacrificar funciones.

Cambio de equilibrio: velocidad instantánea frente a bajo consumo

El corazón de la propuesta es un cambio de filosofía: dejar de priorizar siempre la apertura instantánea a costa de cargar módulos permanentemente y ofrecer una segunda opción que privilegie el ahorro de recursos. Hasta ahora, el modelo era muy claro: mantén todo lo posible en memoria para que cualquier utilidad responda al momento, incluso si apenas la usas.

Con el modo de memoria baja, el usuario podrá decidir módulo a módulo qué prefiere: mantener el proceso residente o aceptar una ligera demora al abrirlo a cambio de liberar RAM. Para quien solo usa PowerToys de vez en cuando, o quien se apoya en una o dos utilidades concretas, esta flexibilidad tiene mucho sentido.

La propia implementación que se describe en GitHub explica que habrá una tabla de ajustes compartida para los módulos que soporten esta funcionalidad, además de APIs de ayuda para que cada utilidad pueda consultar si debe mantener o no el proceso activo. De esta forma, el comportamiento se puede extender de manera gradual, módulo a módulo, sin forzar un cambio brusco a todos los usuarios.

Otro punto clave es que el comportamiento actual seguirá siendo el predeterminado. Es decir, los módulos empezarán con el modo de memoria baja desactivado, y solo si el usuario (o más adelante Microsoft, mediante una actualización de configuración) lo habilita, se aplicará el nuevo patrón de cierre tras el uso. Esta estrategia reduce el riesgo de romper flujos de trabajo de quienes dependen de la apertura instantánea.

En la práctica, lo que notarás si activas el modo es que, después de usar una utilidad de PowerToys y dejarla sin tocar un rato, su proceso dejará de estar activo en segundo plano. Cuando vuelvas a invocarla, el sistema tendrá que iniciar el proceso desde cero, lo que implica un pequeño retardo. En la mayoría de los casos, será cuestión de fracciones de segundo, especialmente en equipos modernos, pero conviene tenerlo en mente.

Impacto en equipos modestos frente a PCs potentes

Donde más sentido tiene este nuevo modo es en equipos con recursos ajustados: portátiles básicos, sobremesas de gama baja o PCs con 8 GB de RAM que ya van algo justos al abrir varias aplicaciones pesadas. En estos entornos, el hecho de que PowerToys mantenga procesos cargados sin usarse puede marcar la diferencia entre poder tener otra aplicación abierta con fluidez o notar tirones y cuelgues.

Si varios módulos de PowerToys permanecen residentes en memoria “por si acaso”, esa RAM se queda retenida sin ofrecer un beneficio directo la mayor parte del tiempo. Al activar el modo de memoria baja, esos procesos se cerrarán cuando no estén haciendo nada, permitiendo que Windows 11 redistribuya mejor los recursos entre el navegador, un juego, un editor de vídeo o cualquier otra app que realmente estés usando.

Para quien solo aprovecha una pequeña parte del catálogo de PowerToys, el resultado es claro: menos RAM retenida por procesos inactivos. Y para quien tiene varias utilidades activadas pero no las usa todas constantemente, el ahorro puede ser todavía más notable. Aunque no haya cifras oficiales exactas en la propuesta, el objetivo es reducir el consumo en reposo; la ganancia concreta dependerá de cuántos módulos tengas activos y de cuánto ocupan en tu equipo.

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En PCs potentes con mucha memoria, el impacto será menor, pero no inexistente. Incluso si no “necesitas” esa RAM extra, liberar recursos nunca está de más, sobre todo si sueles abrir juegos exigentes o herramientas de edición que agradecen disponer del máximo de memoria posible. Además, en equipos con 32 GB o más, muchos usuarios se sorprenden al ver que Windows 11 llega a usar 15 GB solo para el sistema y servicios, lo que genera sensación de despilfarro, aunque parte de ese consumo sea caché.

El modo de memoria baja no arreglará por sí solo todos los problemas de consumo de Windows 11, pero sí contribuye a ese esfuerzo general de “ajuste fino” que Microsoft está aplicando al sistema en las últimas actualizaciones: mejoras en menús, en el Explorador de archivos, en tiempos de arranque y ahora también en uno de los paquetes de herramientas más populares entre usuarios avanzados.

Cómo encaja este cambio en la estrategia de optimización de Windows 11

En los últimos tiempos, Microsoft lleva recibiendo bastante presión para pulir el rendimiento de Windows 11. Muchos usuarios se quejan de que el sistema consume demasiada RAM, de que las animaciones añaden cierta pesadez y de que el número de procesos en segundo plano no deja de crecer con cada nueva función.

La última gran actualización del sistema ya incluía mejoras orientadas a reducir el uso de memoria, agilizar los menús y optimizar elementos como el Explorador de archivos. Sin embargo, estos cambios tienen matices: no siempre se notan igual en todos los equipos, y algunos vienen acompañados de fallos o de comportamientos que no terminan de convencer a todo el mundo.

PowerToys entra ahora en esa conversación por una vía distinta. No toca el núcleo del sistema operativo, pero sí una de las herramientas más usadas por quienes quieren exprimir Windows 11 al máximo. Al ofrecer un modo de memoria baja, el paquete contribuye a que el sistema deje de cargar trabajo innecesario en segundo plano, al menos en lo relativo a sus propias utilidades.

Este enfoque por capas tiene sentido: en lugar de intentar resolver todo desde el corazón de Windows, Microsoft y la comunidad van puliendo también el comportamiento de las herramientas que orbitan alrededor del sistema. En equipos de entrada o con poca memoria, esa suma de pequeños ajustes puede pesar más que cualquier cambio puramente estético o una nueva función llamativa.

Además, el hecho de que la propuesta haya llegado en forma de pull request en el repositorio oficial de PowerToys indica que ya existe una implementación concreta sobre la mesa. Aunque todavía no hay una fecha cerrada para su llegada a la versión estable, no se trata solo de una idea teórica: ya se ha trabajado código real para hacerla posible, lo que sugiere que podría aterrizar en una futura actualización del paquete.

Relación con otras funciones y dudas frecuentes de los usuarios

La llegada del modo de memoria baja también se cruza con otras dudas que los usuarios tienen sobre Windows 11 y PowerToys. Un caso típico es el de quien mueve una ventana hacia la parte superior de la pantalla y ve aparecer una barra con diseños de ventanas, muy parecida a EasySettings de Samsung, a la solución de Dell o incluso a FancyZones.

En más de una ocasión, alguien se ha encontrado con esa barra y se ha preguntado si es cosa de PowerToys (aunque no haya activado FancyZones) o si se trata de alguna función nueva introducida en versiones recientes de Windows 11, como la 23H2. El sistema incorpora cada vez más opciones de acoplar y organizar ventanas, y la línea entre lo que hace el sistema y lo que añade PowerToys puede volverse borrosa.

Ese tipo de dudas refuerza la importancia de entender bien qué hace cada componente. PowerToys, aunque esté instalado, puede tener módulos desactivados, y aun así el usuario puede confundir funciones nativas de Windows con utilidades del paquete. Cuando entren en juego configuraciones como el modo de memoria baja, será aún más relevante saber qué módulo está activo y cómo afecta a los procesos que ves en el Administrador de tareas.

Por otro lado, hay usuarios que, al ver un consumo de memoria elevado (por ejemplo, ese 50 % de uso en un sistema con 32 GB, rondando los 15 GB), buscan formas de limitar el uso de RAM de Windows 11. Lo más parecido que encuentran muchas veces es desactivar servicios, quitar animaciones del sistema y aplicar trucos de “optimización” que apenas reducen el consumo un 3 o 4 %, algo que sabe a poco cuando lo que se busca es un recorte más agresivo.

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En realidad, Windows no ofrece una opción oficial para decirle “no uses más de X GB de RAM”. El sistema se diseña para aprovechar la memoria disponible de forma dinámica. Lo que sí se puede hacer es reducir el número de aplicaciones y servicios en segundo plano, desactivar programas de inicio innecesarios y, ahora, apoyarse en funciones como el modo de memoria baja de PowerToys para quitarse de encima procesos que no aportan nada cuando están ociosos.

Consejos extra para reducir consumo de RAM en Windows 11

Aunque el foco aquí es el nuevo modo de memoria baja de PowerToys, merece la pena recordar algunos ajustes clave para controlar la RAM en Windows 11 sin gastarte dinero en hardware adicional. Bien combinados, estos trucos pueden aliviar bastante la sensación de que el sistema va “pesado”.

Un primer paso útil es desactivar las aplicaciones en segundo plano que no necesitas. Muchas apps siguen funcionando aunque no las tengas abiertas de forma visible, consumiendo RAM, CPU e incluso datos si estás en un portátil. Desde Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones instaladas puedes ir una por una, entrar en Opciones avanzadas y, en el apartado de permisos en segundo plano, configurar que no se ejecuten cuando no las estés usando.

Otro punto importante es revisar las aplicaciones que se inician con Windows. Cada programa que arranca automáticamente suma su trocito de consumo nada más iniciar sesión. Puedes desactivarlos desde el Administrador de tareas, en la pestaña Aplicaciones de inicio, o desde Configuración. Cuantos menos programas se carguen desde el arranque, más memoria y CPU tendrás libres para lo que realmente te interesa.

Si quieres ir un paso más allá, puedes realizar un arranque limpio de Windows 11. Esto implica desactivar temporalmente servicios y aplicaciones de terceros para comprobar cómo se comporta el sistema sin esa carga adicional. Desde la herramienta de configuración del sistema (msconfig) puedes ocultar los servicios de Microsoft, desactivar el resto y reiniciar. Es una forma de ver hasta qué punto tu RAM se la están comiendo programas añadidos y no el propio sistema.

No hay que olvidar tampoco el almacenamiento. Cuando la RAM escasea, Windows recurre a la memoria virtual, que se apoya en el disco. Si tu unidad está casi llena, la memoria virtual tiene menos margen de maniobra y el rendimiento sufre. Funciones como Sentido de almacenamiento (Storage Sense) te permiten limpiar archivos temporales, vaciar la papelera y eliminar datos que ya no necesitas para liberar espacio en disco.

Si después de todas estas medidas sigues corto de RAM y las aplicaciones importantes se resienten, la solución pasa por instalar más memoria física. En muchos portátiles y sobremesas esto es relativamente sencillo y, si el equipo está en garantía, es posible incluso conseguir una ampliación a buen precio. En cualquier caso, conviene combinar hardware suficiente con una configuración de software que no desperdicie recursos, y ahí el nuevo modo de memoria baja de PowerToys encaja como un buen complemento.

Al final, el modo de memoria baja que prepara PowerToys para Windows 11 se suma al arsenal de herramientas para combatir el consumo excesivo de RAM: permite que las utilidades del propio paquete se comporten de forma más inteligente, cerrando procesos cuando no aportan nada y dejando que el sistema respire mejor, algo especialmente útil en equipos modestos y también interesante en PCs potentes donde Windows tiende a usar memoria de forma bastante holgada.

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