- Expectativa de un sistema operativo modular centrado en la inteligencia artificial agentiva.
- Requisitos de hardware más exigentes que incluyen NPU, mayor RAM y almacenamiento SSD.
- Posible lanzamiento entre finales de 2025 y 2027 con actualizaciones gratuitas para usuarios de Windows 11.
- Fuerte apuesta por la arquitectura ARM y un modelo de servicio basado en suscripciones para funciones IA.
Aunque Windows 11 sigue siendo el estándar actual, el ruido en el sector tecnológico ya apunta con fuerza hacia su sucesor. Microsoft está cocinando a fuego lento
, un sistema que promete no ser una simple actualización cosmética, sino una metamorfosis completa de la experiencia de usuario en el PC.
Caminar hacia una nueva generación implica dejar atrás viejas costumbres. Con el soporte de Windows 10 llegando a su fin, la compañía de Redmond tiene el escenario perfecto para introducir un software que priorice la inteligencia artificial y la eficiencia energética, aunque esto signifique que algunos equipos antiguos se queden fuera de juego.
¿Qué novedades traerá Windows 12?
La gran baza de este sistema es su naturaleza modular. Se rumorea que se construirá sobre una base llamada CorePC, permitiendo que el sistema se adapte al dispositivo en lugar de obligar al hardware a encajar. Esto significa que Windows 12 podría ser mucho más ligero, instalando solo los módulos necesarios según si usamos una tablet, un portátil o una torre de escritorio.
En cuanto al aspecto visual, prepárate para ver una barra de tareas flotante, muy parecida a la de macOS, y un rediseño total de los iconos. Pero lo que realmente cambiará la partida es la IA agentiva. No hablamos solo de un chat como Copilot, sino de un sistema donde la IA sea el núcleo, gestionando tareas de forma autónoma y optimizando el rendimiento en tiempo real.
Microsoft también quiere jugar en la liga de Apple con sus procesadores propios. Por eso, Windows 12 estará totalmente optimizado para ARM, mejorando la emulación a través de herramientas como Prism y asegurando que las aplicaciones nativas vuelen en chips como el Snapdragon X Elite.
Requisitos mínimos y recomendados para instalarlo
Aquí es donde la cosa se pone seria. Al integrar IA en lo más profundo del sistema, los requisitos van a dar un salto. Para aquellos que quieran la experiencia completa con capacidades de IA avanzada, es probable que necesiten una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal) con una potencia superior a los 40 TOPs, además de contar con 16 GB de memoria RAM y un disco SSD de al menos 256 GB.
Ahora bien, existe la posibilidad de que Microsoft lance una versión «recortada» o básica, sin funciones de IA avanzadas, para no dejar tirados a millones de usuarios. En ese caso, los requisitos podrían asemejarse a los de Windows 11: procesador de 64 bits a 1 GHz, 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, manteniendo la obligatoriedad del TPM 2.0 y el Secure Boot.
Para ir sobre seguro, se recomienda disponer de un procesador Intel de 12ª generación o un AMD Ryzen 5000 en adelante. Si tienes un equipo con procesadores ARM, es muy probable que disfrutes de la mejor estabilidad y autonomía energética gracias a las optimizaciones específicas del núcleo.
¿Cuándo llegará y cuánto costará?
Las fechas son todavía terreno de especulaciones, ya que Microsoft no ha soltado prenda oficialmente. Algunos expertos apuntan a finales de 2025, coincidiendo con el apagón de Windows 10, mientras que otras fuentes más conservadoras hablan de una vista previa en julio de 2027 y un lanzamiento final en octubre de 2027.
En cuanto al precio, lo más lógico es que la actualización sea completamente gratuita para quienes ya tengan una licencia activa de Windows 11. Sin embargo, ha surgido un rumor que ha puesto nerviosa a la peña: la posibilidad de un modelo de suscripción mensual. No sería para el sistema en sí, sino para desbloquear funciones exclusivas de IA, con cuotas que podrían rondar los 10 o 20 euros al mes.
Cómo comprobar si tu ordenador es compatible
Si no quieres darte cabezazos cuando salga la actualización, puedes ir adelantando trabajo. La herramienta PC Health Check de Microsoft, aunque esté diseñada para Windows 11, es el mejor termómetro actual; si tu PC no pasa estas pruebas, es casi seguro que tampoco soportará Windows 12.
- Revisión de CPU: Usa programas como CPU-Z para confirmar que tienes un Intel 8ª Gen o Ryzen 2000 hacia arriba.
- Estado del TPM: Pulsa Windows + R, escribe
tpm.mscy verifica que el módulo 2.0 esté activo. - Memoria y Disco: Abre el Administrador de tareas para chequear que tienes al menos 8 GB de RAM y un SSD rápido.
- BIOS: Entra en el menú de arranque para asegurarte de que el Secure Boot esté habilitado.
Si descubres que tu hardware se ha quedado viejo, no todo está perdido. Tienes la opción de ampliar la memoria RAM o cambiar el disco mecánico por un SSD NVMe. Si el procesador es el problema y no quieres comprar un PC nuevo, migrar a distribuciones de Linux como Ubuntu o Mint puede ser una salida brillante para darle una segunda vida a tu máquina.
Teniendo en cuenta la transición hacia un sistema modular y la exigencia de hardware especializado en IA, es probable que veamos una fragmentación importante entre los equipos que puedan aprovechar el potencial de las NPU y los que se queden en una versión básica. La clave estará en el soporte de los chips ARM y la capacidad de Microsoft para ofrecer una migración sencilla mediante Windows Update, asegurando que la seguridad del sistema se mantenga intacta gracias al TPM 2.0 y el arranque seguro.
