- Sustitución de los controladores OEM por el protocolo estándar IPP para simplificar la instalación de impresoras.
- Implementación progresiva con un calendario técnico que culmina en julio de 2027.
- Mejora drástica en la seguridad del sistema y compatibilidad total con arquitecturas ARM.

Si alguna vez has pasado una tarde entera peleándote con un instalador de impresora que no respondía o has visto cómo una actualización de Windows dejaba tu equipo sin capacidad de imprimir, sabrás que este ha sido uno de los puntos más flojos del sistema operativo durante décadas. Microsoft ha decidido que ya es hora de pasar página y ha bautizado su nueva estrategia como Windows Ready Print, una evolución de lo que antes conocíamos como Modern Print Platform.
La idea es tan sencilla que suena a bendición: dejar de depender de esos paquetes de software pesados y complejos que los fabricantes nos obligan a instalar. En lugar de eso, Windows ahora apuesta por estándares universales y modernos para que conectar un periférico sea, básicamente, un proceso de enchufar y listo, evitando que el ordenador se llene de servicios en segundo plano que solo sirven para ralentizar el arranque.
¿Qué es exactamente Windows Ready Print y cómo funciona?

Básicamente, Windows Ready Print es el nuevo lenguaje preferido de Microsoft para hablar con las impresoras. En lugar de usar controladores específicos de cada marca, el sistema utiliza el Protocolo de impresión por Internet (IPP), el estándar eSCL para el escaneo y la solución de Impresión Universal para la nube. Esto significa que el sistema operativo ya trae un controlador nativo que entiende estos lenguajes, haciendo que la instalación sea mucho más fluida y segura.
Para que esto sea posible, Microsoft se apoya en la alianza Mopria, un grupo de fabricantes que han acordado seguir estos estándares. Así, si tu impresora está certificada con Mopria, Windows podrá comunicarse con ella sin necesidad de descargar archivos externos. Esto elimina la fricción de los asistentes de instalación eternos y el software redundante que suele acompañar a los drivers OEM.
Ventajas frente al modelo de impresión heredado
Tradicionalmente, los controladores eran módulos de software que traducían la información del PC a un formato que la impresora entendiera. El problema es que existen miles de modelos y versiones, lo que genera un caos de compatibilidad difícil de gestionar. Windows Ready Print soluciona esto atacando tres frentes principales:
- Seguridad: Al eliminar los controladores de terceros, se cierran vectores de ataque peligrosos (como los famosos fallos de PrintNightmare), ya que no hay que confiar en la seguridad de miles de archivos ejecutables distintos.
- Compatibilidad total: Este sistema es fundamental para los nuevos equipos con procesadores ARM. Muchos drivers antiguos x86 no funcionan en estas arquitecturas, pero como el protocolo IPP es universal, cualquier portátil ultraligero puede imprimir sin errores.
- Fiabilidad: Se acaban los sustos después de un Windows Update donde, de repente, la impresora deja de responder porque el driver se ha vuelto incompatible.
El calendario del cambio: ¿Cuándo ocurre la transición?

Microsoft no va a borrar los drivers actuales de la noche a la mañana, sino que ha trazado una hoja de ruta muy clara para que los fabricantes se adapten. Primero, el 15 de enero de 2026, se detuvo la publicación habitual de drivers tradicionales (V3 y V4) a través de Windows Update, salvo casos muy específicos. Es el inicio del fin para el software heredado.
El gran cambio llegará el 1 de julio de 2026, fecha en la que Windows cambiará su prioridad interna. A partir de ese momento, cualquier impresora nueva que instales y sea compatible utilizará Ready Print por defecto. Finalmente, el 1 de julio de 2027, las actualizaciones de drivers de terceros quedarán limitadas exclusivamente a parches de seguridad, marcando el cierre definitivo de esta era.
Control del usuario y Modo de Impresión Protegida
Si eres un usuario que prefiere mantener el control total, Microsoft ha incluido un interruptor en el menú de Configuración > Bluetooth y dispositivos > Impresoras y escáneres. Aquí puedes activar o desactivar la opción de instalar impresoras mediante Windows Ready Print. Si lo desactivas, el sistema volverá a buscar el método tradicional del fabricante.
Para los entornos corporativos o usuarios obsesionados con la seguridad, existe el Modo de impresión protegida de Windows. Al activar esta función, el equipo se vuelve un búnker: solo se permite la instalación de impresoras que soporten Ready Print y se bloquea cualquier software de terceros. Ojo, que si activas esto, las impresoras muy viejas que no soporten el protocolo IPP simplemente no podrán instalarse.
Posibles inconvenientes y personalización
No todo es color de rosa. Para el usuario medio, esto es una maravilla, pero quienes trabajan en diseño profesional o entornos de alta gama podrían echar de menos algunas funciones avanzadas. Los drivers específicos permiten calibraciones de color milimétricas o la gestión de bandejas de papel especiales que un estándar universal podría no cubrir del todo.
Además, algunos usuarios han reportado que, al intentar instalar drivers específicos (como los de Epson), el instalador puede entrar en conflicto con Ready Print. En esos casos, la solución es desactivar la opción de Ready Print en los ajustes, borrar la cola de impresión existente y volver a ejecutar el instalador del fabricante para recuperar el control total sobre el hardware.
Para aquellos que quieran ir más allá, Microsoft permite personalizar la experiencia mediante las Aplicaciones de Soporte de Impresión (PSA), que permiten añadir capas de personalización visual y funcional sin comprometer la estabilidad del núcleo del sistema. Para los administradores IT, todo esto se puede gestionar de forma masiva a través del Editor de Directivas de Grupo, navegando hasta la sección de plantillas administrativas de impresoras.
La transición hacia un ecosistema basado en IPP supone un alivio para la mayoría, eliminando la basura digital de los fabricantes y garantizando que la impresión en Windows 11 sea transparente, rápida y compatible con cualquier arquitectura de procesador, independientemente de si usamos un equipo clásico o uno basado en ARM.
