- LG añadió un acceso directo a Microsoft Copilot en muchos televisores con webOS mediante una actualización, sin aviso claro y sin opción inicial de desinstalarlo.
- Copilot en estas Smart TV no es una app nativa, sino un simple enlace a la versión web del asistente, percibido como bloatware al no aportar funciones específicas para la tele.
- La polémica se agrava por funciones como Live Plus, que analizan lo que vemos para personalizar recomendaciones y anuncios, alimentando dudas sobre privacidad y control.
- Tras la fuerte presión de los usuarios, LG se ha comprometido a permitir eliminar el icono de Copilot, reabriendo el debate sobre hasta dónde pueden llegar los fabricantes con la IA en las Smart TV.
Si tienes una Smart TV reciente de LG, quizá te hayas encontrado de golpe con un nuevo icono en la pantalla de inicio: Microsoft Copilot plantado en tu tele sin que tú lo pidieras. Ni lo buscaste, ni lo descargaste, ni aceptaste nada específico… pero ahí está, ocupando sitio en el menú principal de webOS.
Este movimiento ha encendido todas las alarmas: hablamos de bloatware, pérdida de control sobre un dispositivo que has pagado y un uso discutible de la inteligencia artificial en el salón de casa. La historia ha pasado en muy pocos días de la simple curiosidad a la indignación generalizada en Reddit y otras comunidades, hasta obligar a LG a rectificar parte de la jugada.
Cómo ha aparecido Copilot en los televisores LG con webOS

La llegada de Copilot a las teles de LG no ha sido fruto de un descuido, sino de una actualización de firmware de webOS que ha incorporado un acceso directo a la IA de Microsoft en la pantalla principal. Tras instalarse la última versión del sistema, numerosos usuarios empezaron a ver una nueva “baldosa” con el logo de Copilot ocupando un hueco privilegiado en el Home.
Lo más controvertido no es solo que Copilot aparezca por sorpresa, sino que inicialmente no ofrecía un botón claro para desinstalarlo. En el gestor de aplicaciones de webOS, donde normalmente puedes borrar apps dejando pulsado el botón central del mando, con Copilot esa opción no existía: como mucho se podía ocultar el icono para que no molestase a la vista, pero el acceso seguía instalado.
La situación ha generado un fuerte rechazo porque confirma una tendencia preocupante: pagas un televisor caro, pero no tienes la última palabra sobre lo que el fabricante mete en su interfaz. LG, en la práctica, ha tratado la pantalla de inicio como un escaparate donde puede colocar servicios propios o de terceros sin un consentimiento claro del usuario.
Conviene matizar que no se ha limitado a modelos de 2025 o gamas concretas. Los reportes en foros hablan de televisores de diferentes años, incluyendo equipos de 2022, 2023 y series recientes, lo que indica un despliegue amplio y planificado, no una simple prueba piloto con pocos dispositivos.
Además de la molestia visual, muchos usuarios han interpretado este movimiento como una imposición directa de Microsoft Copilot en un entorno donde la IA no aporta un valor evidente. Las críticas han sido especialmente duras con la compañía de Redmond, acusada de querer meter su asistente “hasta en la sopa”, desde Windows hasta los PCs Copilot+ y, ahora, el salón de casa.
Copilot en la tele: qué es exactamente y qué puede hacer
A pesar de la forma agresiva en la que ha aparecido, Copilot en los televisores LG no es una aplicación nativa profundamente integrada en webOS. Tanto LG como portavoces citados por medios como The Verge o Bloomberg han aclarado que se trata de un simple acceso directo que abre la versión web de Copilot en el navegador integrado de la tele.
Dicho de otra forma: no estamos ante una función del sistema que controle ajustes de la tele, cambie parámetros de imagen o gestione las apps. Al pulsar el icono, lo que se carga es la web de Copilot, donde puedes probar el chat de Copilot en Windows 11, igual que lo harías desde un PC o un móvil, escribiendo o usando la voz si así lo autorizas.
En teoría, LG había prometido en el CES una “AI TV” capaz de ayudar a organizar información compleja y ofrecer sugerencias basadas en contexto. Esa visión apuntaba a una integración más profunda, con Copilot entendiendo lo que estás viendo o lo que quieres encontrar. Sin embargo, en la práctica, lo que ha llegado es mucho más modesto: un atajo a un chatbot genérico que no está bien acoplado al ecosistema de la tele.
Esto explica buena parte del enfado: si al menos Copilot aportara funciones claras y útiles pensadas para el televisor, muchos usuarios podrían verle algo de sentido. Pero tal y como está implementado hoy, se percibe como un añadido cosmético que ocupa sitio en una interfaz ya saturada de apps, recomendaciones y anuncios.
Por si fuera poco, LG ya contaba con sus propios servicios de IA en webOS, como un chatbot propio, reconocimiento de voz con IA y asistentes que sugieren contenido o ayudan con búsquedas. En ese contexto, integrar la IA de un competidor sin beneficios obvios para el usuario final se interpreta como un acuerdo comercial para inflar métricas de adopción de Copilot más que como una mejora honesta de la experiencia.
Un ejemplo de bloatware en toda regla en las Smart TV
Todo este caso se ha convertido en un símbolo perfecto del problema del bloatware en los televisores inteligentes modernos. Igual que en móviles y ordenadores, los fabricantes llenan sus equipos de software preinstalado que nadie ha pedido, muchas veces imposible de desinstalar, y que en el mejor de los casos solo ocupa espacio visual y mental.
En el caso de Copilot, lo que ha dolido especialmente es la sensación de pérdida de propiedad: compras una tele por cientos o miles de euros, pero al final es la marca la que decide qué aparece en tu pantalla de inicio y qué software “debe” estar presente.
No es una queja nueva. Las interfaces de Smart TV se han ido llenando de banners, recomendaciones patrocinadas, sugerencias de apps y servicios que empujan hacia el consumo de plataformas concretas. La llegada de la IA ha añadido otra capa de complejidad: ahora no solo hablamos de apps, sino de asistentes que pueden recopilar datos, analizar hábitos y personalizar anuncios.
Usuarios de foros como Reddit han expresado su hartazgo con mucha claridad: no es que odien la inteligencia artificial por sistema, es que rechazan que se les imponga sin alternativas claras. Copilot, en este contexto, es la gota que colma el vaso de una interfaz ya cargada, en la que cada vez cuesta más encontrar solo lo que tú quieres usar.
La situación se vuelve todavía más molesta si añadimos que otras marcas están haciendo movimientos similares. TCL integra Gemini de Google en ciertos modelos, Samsung incorpora Copilot y su propia Vision AI en buena parte de su gama 2025, y los menús de los televisores se convierten en auténticos escaparates publicitarios disfrazados de “experiencia inteligente”.
Live Plus, seguimiento del usuario y privacidad en el salón
El caso Copilot no llega solo. Muchos usuarios han detectado que, junto con las últimas actualizaciones, LG ha activado por defecto una opción llamada Live Plus. Esta función permite que el televisor reconozca el contenido que se está viendo y utilice esa información para generar recomendaciones personalizadas… y, cómo no, anuncios segmentados.
Según la propia documentación de la marca, cuando Live Plus está habilitado, la tele puede analizar lo que se reproduce en pantalla y enviar esos datos para crear perfiles de consumo. Se vende como “experiencia de visionado mejorada”, pero en la práctica supone un seguimiento bastante intrusivo de tus hábitos de uso.
Por suerte, Live Plus sí puede desactivarse desde el menú de ajustes. El recorrido típico es ir a Ajustes → Todos los ajustes → General → Opciones adicionales y desmarcar el servicio Live Plus. No es complicado, pero tampoco es una opción especialmente visible, y mucha gente ni siquiera sabe que está activada.
Esta combinación de Copilot preinstalado y Live Plus encendido por defecto ha encendido las sospechas sobre hasta qué punto las Smart TV se han convertido en dispositivos pensados para extraer datos y mostrar publicidad, en lugar de limitarse a reproducir contenido. Lo que antes era “solo una tele” ahora es, de facto, una plataforma publicitaria conectada.
LG ha intentado rebajar el temor insistiendo en que Copilot no activa el micrófono ni escucha nada si el usuario no lo autoriza explícitamente. Solo cuando pulses el icono y concedas permisos de voz, la IA podrá utilizar el micrófono del mando o de la tele. Aun así, en un contexto de desconfianza creciente, estas garantías no han sido suficientes para calmar el enfado inicial.
La reacción de los usuarios: quejas masivas y presión a LG y Microsoft
Todo este conflicto no se habría movido tan rápido sin la presión de la comunidad online. En Reddit, hilos sobre Copilot preinstalado en los televisores LG han acumulado decenas de miles de votos positivos y comentarios, convirtiéndose en uno de los temas más discutidos de la semana en subreddits como r/mildlyinfuriating y otros centrados en tecnología.
Los mensajes se repetían con matices similares: “No quiero esto; no lo pedí; y encima no puedo quitarlo”. Para muchos, Copilot en la tele ha sido un recordatorio claro de que la industria está cruzando líneas en nombre de la IA y la monetización, sin medir el desgaste de confianza que genera en los consumidores.
Microsoft tampoco ha salido ilesa de este episodio. La compañía lleva meses empujando Copilot en todas sus plataformas: integración agresiva en Windows 11, tecla dedicada en los nuevos PCs Copilot+, presencia en Edge y en servicios en la nube. Verlo aparecer ahora en la pantalla del televisor ha reforzado la sensación de saturación: una IA que, para muchos, está “en todas partes” sin haber demostrado todavía un uso masivo real.
Algunos análisis señalan que Copilot es, hoy por hoy, una de las IA generativas que menos interés despierta entre el gran público, con previsiones de crecimiento más discretas que las de otros competidores. Forzar su presencia mediante acuerdos con fabricantes de hardware se percibe como una estrategia de marketing más que de producto.
El resultado ha sido un rechazo casi frontal a la forma, más que al fondo. No se trata tanto de si Copilot es bueno o malo técnicamente, sino de que el usuario siente que se le está imponiendo un servicio que no ha pedido. “Esto no es un ‘¿quieres probarlo?’, es un ‘te lo comes sí o sí’”, resumían con bastante acierto varios comentarios.
La marcha atrás de LG: ahora sí se podrá eliminar Copilot
Ante el aluvión de críticas, LG no ha tenido más remedio que mover ficha. En declaraciones remitidas a medios como The Verge, Bloomberg y a cabeceras españolas, la compañía ha confirmado que permitirá eliminar el icono de Copilot de la pantalla de inicio en una próxima actualización de webOS.
Es importante entender bien el matiz: no hablamos de desinstalar una app profunda del sistema, porque Copilot nunca fue una aplicación nativa como tal. Lo que LG se compromete a hacer es permitir que los usuarios borren el acceso directo, de modo que deje de aparecer en el Home como una baldosa más.
Desde el punto de vista práctico, esto significa que el usuario recupera el control sobre la composición de su pantalla principal. Podrá decidir si quiere tener a Copilot a un clic de distancia o si prefiere que desaparezca por completo del menú, igual que ocurre con otras aplicaciones que sí permiten desinstalación o retirada.
En sus comunicados, la marca insiste en que su intención inicial era mejorar la accesibilidad y comodidad, ofreciendo un acceso directo a la IA de Microsoft para quien quisiera usarla. Pero los hechos han demostrado que la ejecución ha sido torpe: una actualización silenciosa, sin explicaciones claras, sin control granulado para el usuario y llegando en un momento de máxima sensibilidad hacia la privacidad.
Aun sin fechas concretas para el despliegue del parche, la rectificación envía un mensaje claro: la presión colectiva funciona y los fabricantes empiezan a entender que el usuario exige poder decidir qué se queda y qué no en su tele. Aunque al final estemos hablando “solo” de un icono, el gesto tiene un peso simbólico considerable.
Samsung, TCL y la carrera por meter IA en todos los televisores
El movimiento de LG no se produce en el vacío. Samsung ya había anunciado, y en parte desplegado, la integración de Copilot y de su propia Vision AI en varios modelos de 2025, incluyendo gamas como Micro RGB, OLED y la familia The Frame, así como monitores inteligentes M7, M8 y M9.
Por su parte, TCL ha apostado por la IA de Google, incorporando Gemini en ciertas series con Google TV. En todos los casos, el patrón se repite: asistentes de IA que se abren paso en la interfaz, más opciones de voz, más capas de recomendación y más oportunidades de recopilar datos de uso.
La sensación general es que la industria está viviendo una especie de fiebre por la IA similar a otras burbujas tecnológicas recientes. En ese contexto, cualquier dispositivo conectado se percibe como una posible puerta de entrada para “colocar” un asistente: ordenadores, móviles, consolas, coches… y, cómo no, el televisor del salón.
El problema es que la tele no siempre es el mejor lugar para este tipo de experimentos. Mucha gente la enciende para ver una serie, una película o un directo deportivo, no para chatear con un chatbot que perfectamente podría usar en su móvil. Sin un caso de uso sólido, estos añadidos se perciben como ruido, no como valor.
En paralelo, los fabricantes intentan convencer a los inversores de que su estrategia de IA tiene recorrido: más usuarios activos, más minutos de interacción, más datos, más suscripciones potenciales. Esa presión interna, unida a los acuerdos con gigantes como Microsoft o Google, explica por qué Copilot o Gemini acaban apareciendo donde nadie los había pedido.
Opciones para el usuario: desde desconectar la tele hasta usar dispositivos externos
Ante este panorama, muchos usuarios se plantean qué pueden hacer para recuperar el control sobre su experiencia televisiva. Más allá de esperar a la actualización que permita borrar el icono de Copilot, hay varias estrategias que se han ido comentando en comunidades y artículos especializados.
La más drástica, pero también la más efectiva, es desconectar la Smart TV de Internet: eliminar la conexión WiFi y/o desenchufar el cable de red Ethernet. Con eso se cortan de raíz actualizaciones silenciosas, seguimiento de visionado y buena parte de la publicidad dinámica. Te quedas con una “tonta TV” a la antigua, usando solo HDMI, TDT y poco más.
Esta solución tiene una contrapartida evidente: renuncias a las apps integradas del televisor (Netflix, YouTube, Disney+, etc.) y a mejoras de seguridad que llegan vía firmware. No actualizar nunca tampoco es recomendable, porque dejas la puerta abierta a posibles vulnerabilidades en la parte conectada del sistema.
Otro enfoque popular es usar dispositivos externos de streaming, como un Fire TV, un Google TV Streamer, Apple TV o distintas TV Box con Android. Con ellos, la interfaz principal deja de ser la del televisor y pasa a ser la del dispositivo conectado por HDMI, que suele ofrecer más control (o al menos diferentes opciones) sobre el contenido que se muestra.
Incluso dentro de esos aparatos externos, hay margen para recortar publicidad y bloatware. En algunos Google TV o Fire TV se pueden instalar lanzadores alternativos, como Projectivy, que minimizan banners y recomendaciones patrocinadas, devolviendo al usuario un inicio más limpio y predecible.
En el caso concreto de LG, mientras llega la prometida opción de eliminar el icono de Copilot, las recomendaciones pasan por ocultar la app en el menú y desactivar Live Plus en los ajustes. No es la solución perfecta, pero al menos reduce el impacto del bloatware y limita el seguimiento de lo que ves.
En cualquier caso, lo que ya nadie discute es que los televisores actuales se han convertido en plataformas complejas en las que conviene revisar con calma la configuración, en especial todo lo relacionado con privacidad, seguimiento de uso, anuncios personalizados y servicios de IA activados por defecto.
Todo el ruido generado alrededor de Copilot en los televisores LG deja una lección bastante clara: la integración de inteligencia artificial en el salón solo tiene sentido si realmente aporta algo y si el usuario conserva la capacidad de decidir qué quiere tener en su pantalla. Cuando se fuerza la mano con accesos directos que aparecen sin avisar y sin opción de borrado, la IA deja de ser una ayuda y se convierte en bloatware; la buena noticia es que, esta vez, la presión de los usuarios ha obligado a rectificar el rumbo y ha reabierto el debate sobre quién manda de verdad en los dispositivos que tenemos en casa.
Tabla de Contenidos
- Cómo ha aparecido Copilot en los televisores LG con webOS
- Copilot en la tele: qué es exactamente y qué puede hacer
- Un ejemplo de bloatware en toda regla en las Smart TV
- Live Plus, seguimiento del usuario y privacidad en el salón
- La reacción de los usuarios: quejas masivas y presión a LG y Microsoft
- La marcha atrás de LG: ahora sí se podrá eliminar Copilot
- Samsung, TCL y la carrera por meter IA en todos los televisores
- Opciones para el usuario: desde desconectar la tele hasta usar dispositivos externos