- Opciones nativas de configuración para ajustar la disposición de aplicaciones y recomendaciones.
- Herramientas de terceros y métodos de registro para volver a la interfaz de versiones anteriores.
- Uso de software avanzado como ViVeTool para habilitar funciones experimentales de Microsoft.
- Capacidades de despliegue empresarial mediante archivos XML y JSON para administradores.
El despliegue de Windows 11 trajo consigo un cambio estético radical que no ha dejado a todo el mundo indiferente. Especialmente el menú Inicio, que pasó de ser ese panel dinámico y lleno de azulejos a una trucos y novedades de Windows 11.
Ajustes nativos y personalización básica
Para empezar por lo más sencillo, no hace falta instalar nada raro. Si te metes en Configuración > Personalización > Inicio, verás que puedes elegir cómo se comporta el menú. Tienes tres perfiles principales: uno que prioriza los elementos anclados, el predeterminado y otro enfocado en las recomendaciones.
Dentro de este apartado, puedes decidir si quieres que aparezcan las apps instaladas recientemente o aquellas que usas con más frecuencia. Si te molestan los archivos sugeridos, puedes desactivar los proveedores de recomendaciones para limpiar la vista. Además, es posible gestionar las carpetas de acceso rápido para que aparezcan directamente en el menú y ahorres clics.
Un detalle importante es que el sistema recuerda la última vista utilizada. Si prefieres que la sección de «Todas las aplicaciones» esté siempre expandida, simplemente selecciónala y se mantendrá así la próxima vez que abras el panel. También puedes alternar entre las vistas de categoría, cuadrícula o lista según te resulte más cómodo para localizar tu software.
Métodos avanzados para recuperar el estilo clásico

Para los que el minimalismo no es suficiente y quieren volver a lo conocido, hay varias opciones. Una de las más directas es tocar el registro de Windows. Accediendo a regedit y navegando hasta la ruta de Explorer/Advanced, es posible gestionar el registro de Windows creando un valor DWORD llamado Start_ShowClassic Mode con el valor 1 para intentar forzar la apariencia antigua.
Si no quieres complicarte con códigos, existen programas especializados que hacen el trabajo sucio por ti. Open Shell, el sucesor del mítico Classic Shell, es una joya de código abierto que permite emular menús desde Windows XP hasta Windows 7, permitiendo incluso cambiar la «piel» o el botón de inicio.
Otras alternativas comerciales muy sólidas son StartAllBack y Start11. Estas herramientas no solo mueven el menú a la izquierda, sino que permiten ajustar el tamaño de los iconos y la transparencia de la barra de tareas. Por su parte, Menú Inicio X es ideal si quieres alternar rápidamente entre el diseño moderno y el de Windows 10 usando un simple atajo de teclado.
Forzando funciones ocultas con ViVeTool

A veces, Microsoft lanza funciones que ya están en el código pero permanecen «apagadas» mediante flags. Para activar estas novedades antes que el resto del mundo, se utiliza ViVeTool. Esta utilidad permite habilitar características experimentales, como la agrupación avanzada de ventanas o menús basados en WinUI 3.
Para usarlo, debes descargar la herramienta desde GitHub, abrir el Símbolo del sistema (CMD) como administrador y ejecutar el comando específico para la función deseada (por ejemplo, el ID 47205210 para ciertos rediseños). Eso sí, es fundamental crear un punto de restauración antes de hacer esto, ya que modificar el núcleo del sistema puede causar alguna que otra inestabilidad.
Es importante saber que estas mejoras dependen de la build de Windows que tengas instalada. Aunque tengas la última versión, es posible que necesites actualizaciones de tipo «preview» o pertenecer al canal Insider para que los cambios de ViVeTool surtan efecto completamente.
Implementación profesional y despliegue empresarial
Cuando hablamos de entornos corporativos, la personalización manual no es viable. Los administradores de sistemas utilizan el cmdlet Export-StartLayout de PowerShell para crear archivos de configuración en formato XML o JSON. Esto permite definir exactamente qué aplicaciones deben estar ancladas para todos los empleados de la empresa.
Existen dos modalidades de aplicación: el diseño completo, donde el usuario no puede cambiar nada (ni anclar ni desanclar), y el diseño parcial. En este último, el administrador define unos grupos básicos obligatorios, pero deja que el trabajador personalice el resto de su espacio de trabajo.
Para lograr esto, se definen coordenadas precisas mediante atributos de fila (Row) y columna (Column), además de asignar tamaños a los iconos (como 2×2 para medianos o 4×2 para anchos). Incluso se pueden integrar vínculos web directos a la intranet de la compañía usando etiquetas de mosaicos secundarios de Microsoft Edge.
Microsoft no se ha quedado quieta y está trabajando en una reconstrucción profunda del menú. La idea es migrar hacia WinUI 3 para que el sistema sea mucho más fluido y rápido, eliminando esos molestos retrasos que ocurren cuando el procesador está a tope.
Se espera que lleguen opciones para eliminar secciones enteras, como el área de recomendaciones, de forma oficial y sencilla. También se planea que el usuario pueda elegir manualmente entre un estilo compacto o ampliado, rompiendo la dependencia actual del tamaño de la pantalla y haciendo que la herramienta sea verdaderamente adaptable.
Tanto si optas por los ajustes básicos de configuración, si te lanzas a usar software de terceros para recuperar la nostalgia de Windows 7, o si prefieres experimentar con herramientas como ViVeTool y despliegues JSON, tienes la capacidad de transformar la experiencia de usuario en tu PC para que sea mucho más productiva y agradable visualmente.
