- Elegir y configurar servidores DNS rápidos y privados mejora de forma directa la velocidad, la latencia y la seguridad al navegar.
- La optimización de la red incluye ajustar router, WiFi, cableado, drivers y firmware, no solo cambiar los DNS.
- Windows permite afinar aún más la conexión con comandos y cambios avanzados en el registro para reducir cuellos de botella.
- La seguridad de la red (cifrado, contraseñas fuertes, firmware al día) es clave para mantener rendimiento y evitar intrusos.

Si tu conexión se atasca, los vídeos se paran o las páginas web cargan a trompicones, es fácil pensar que el problema está en tu operadora o en la velocidad contratada. Sin embargo, muchas veces el auténtico cuello de botella está en los servidores DNS que usas, en la configuración del router o en pequeños detalles de tu red que casi nadie revisa.
En este guía completa vamos a repasar, paso a paso, cómo funciona el sistema de nombres de dominio, qué DNS alternativos te convienen, cómo cambiarlos en router, móvil y PC, y qué otros ajustes de red (WiFi, cable, comandos de Windows y hasta el registro) puedes aplicar para que tu conexión gane velocidad, estabilidad, seguridad y privacidad sin pagar más.
Qué son los DNS y por qué afectan a la velocidad de Internet
Cuando escribes una dirección como «google.com» en el navegador, tu dispositivo no se conecta directamente a ese nombre, sino a una dirección IP numérica (por ejemplo, 142.250.x.x). El sistema que se encarga de «traducir» nombres de dominio legibles a IPs es el DNS (Domain Name System), una especie de agenda telefónica gigante de Internet.
Cada vez que abres una web, tu dispositivo envía una petición DNS a un servidor para preguntar qué IP corresponde al dominio que has escrito. Si la respuesta llega rápido, la página comienza a cargarse enseguida; si el servidor tarda en contestar o está saturado, la carga se retrasa aunque tengas una fibra muy rápida.
Por defecto, la mayoría de usuarios utilizan los DNS del propio proveedor de Internet. Suelen funcionar, pero no acostumbran a ser los más rápidos ni los más fiables, y en ocasiones se saturan, tienen más caídas o registran más datos de navegación de los que te gustaría.
Más allá de la velocidad, los DNS también influyen en la privacidad y en la seguridad. Algunos servicios DNS públicos bloquean webs maliciosas (malware, phishing, spyware) y otros prometen no almacenar ni vender tu historial de navegación, reduciendo el rastro que dejas cuando te conectas.
Un detalle importante es que los DNS intervienen solo en el proceso de resolución de nombres, no en el alojamiento de las webs. Es decir, una misma IP puede servir varias páginas distintas; cómo se gestionan esas webs dentro del servidor ya no depende del DNS sino de la configuración del propio servidor web.

Por qué cambiar los DNS mejora tu conexión (y tu privacidad)
Si nunca has tocado nada en tu router ni en tus dispositivos, estás usando casi seguro los DNS de tu operadora. Son válidos, pero en muchas pruebas reales suelen perder frente a alternativas públicas en tiempo de respuesta, estabilidad y funciones de seguridad.
Al cambiar a un DNS público rápido y bien mantenido lograrás que el tiempo de resolución de cada dominio se reduzca. Ese pequeño recorte en milisegundos, repetido cientos o miles de veces al día, se nota bastante en la sensación de fluidez al abrir nuevas pestañas, usar servicios de streaming o jugar online.
Además de la velocidad, muchos DNS de terceros se han centrado en proteger al usuario frente a webs peligrosas. Analizan el dominio al que intentas acceder y, si está en una lista negra por distribuir malware, phishing o ser parte de una botnet, simplemente bloquean la resolución, evitando que tu navegador llegue siquiera a conectar.
En el apartado de privacidad, servicios como Cloudflare o Quad9 ponen especial énfasis en limitar el registro de tus consultas y no comercializar con esos datos. A diferencia de algunos DNS de operadoras, que pueden aprovechar esa información con fines comerciales o de análisis, estos proveedores se comprometen contractualmente a minimizar el rastreo.
Otro punto muy práctico es que cambiar de DNS es un ajuste gratuito, reversible y que puedes probar en cuestión de minutos, tanto en el router (para toda la red) como en cada dispositivo (si solo quieres probarlo en el móvil o en el PC).
Principales servicios DNS recomendados y sus direcciones

Existen muchos servidores DNS públicos, pero unos pocos destacan por velocidad, fiabilidad y seguridad. Estos son los más utilizados y recomendables a día de hoy:
Google Public DNS
El servicio público de Google es uno de los más conocidos del mundo. Se centra en ofrecer altas velocidades de resolución, gran disponibilidad y soporte global. Es una buena elección si buscas rendimiento y una infraestructura muy robusta.
Direcciones IPv4 de Google Public DNS:
- DNS primario: 8.8.8.8
- DNS secundario: 8.8.4.4
OpenDNS (Cisco)
OpenDNS, propiedad de Cisco, añade a la rapidez un conjunto de herramientas de filtrado y control parental muy útil si quieres limitar contenidos en tu red doméstica. Desde su panel web puedes decidir qué categorías de páginas bloquear.
Direcciones IPv4 OpenDNS Home:
- DNS primario: 208.67.222.222
- DNS secundario: 208.67.220.220
Direcciones IPv4 OpenDNS Shield (filtros adultos preconfigurados):
- DNS primario: 208.67.222.123
- DNS secundario: 208.67.220.123
Cloudflare (1.1.1.1)
Cloudflare, muy presente en la gestión de tráfico web y mitigación de ataques DDoS, lanzó su propio DNS público con la premisa de ser uno de los más rápidos del mundo y muy respetuoso con la privacidad. Promete no almacenar ni vender tus datos de navegación y somete sus sistemas a auditorías externas.
Direcciones IPv4 de Cloudflare:
- DNS primario: 1.1.1.1
- DNS secundario: 1.0.0.1
Quad9
Quad9 es ideal si tu prioridad es la seguridad. Se alimenta de múltiples fuentes de inteligencia de amenazas para bloquear dominios asociados con malware, phishing, spyware y redes de bots, mejorando la protección de todos los dispositivos de tu hogar.
Direcciones IPv4 de Quad9:
- DNS primario: 9.9.9.9
- DNS secundario: 149.112.112.112
Aunque estos son los más populares, la mejor opción concreta puede variar según tu ubicación. Distintos DNS pueden responder mejor o peor dependiendo del país, la red y la distancia a sus servidores. Por eso es buena idea probar varios y quedarte con el que mejor latencia y estabilidad te ofrezca.
Cómo cambiar los DNS en router, móvil y ordenador

Para aprovechar estos servicios, tienes dos caminos: configurarlos directamente en el router, de manera que toda la red los use, o ajustarlos en cada dispositivo, útil si no puedes tocar el router del operador o quieres hacer pruebas puntuales.
Cambiar los DNS en el router
La ventaja de hacerlo en el router es que todos los dispositivos conectados (móviles, PC, Smart TV, consolas…) pasarán a usar esos DNS automáticamente, sin tener que ir uno por uno.
Pasos generales para la mayoría de routers domésticos:
- En un PC con Windows, abre el menú Inicio, escribe cmd y pulsa Enter para abrir la consola.
- Escribe ipconfig /all y pulsa Enter para ver la configuración de red.
- Localiza el campo Puerta de enlace predeterminada (suele ser 192.168.1.1 o 192.168.0.1).
- Abre el navegador y entra en esa dirección (ejemplo: https://192.168.1.1).
- Introduce usuario y contraseña de acceso al router (si no las has cambiado, vienen en una pegatina o en el manual).
- Busca en el menú la parte de LAN, DHCP o Internet, donde se configuran los servidores DNS.
- Especifica las direcciones DNS primario y secundario del servicio elegido (por ejemplo 1.1.1.1 y 1.0.0.1) y guarda los cambios.
Desde ese momento, el servidor DHCP del router entregará a cada dispositivo las nuevas direcciones DNS. En algunos casos puede hacer falta reiniciar el router o desconectar y volver a conectar los dispositivos para que cojan la nueva configuración.
Cambiar los DNS en Windows 10 y Windows 11
Si prefieres aplicar el cambio solo a un ordenador concreto, puedes modificar los DNS en el propio sistema operativo. En Windows 10 y 11 el procedimiento es muy similar:
- Ve al Panel de control y entra en «Centro de redes y recursos compartidos».
- Pulsa en «Cambiar configuración del adaptador» para ver tus tarjetas de red.
- Haz clic derecho sobre la conexión que estés usando (Ethernet o WiFi) y elige «Propiedades».
- Selecciona «Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)» y pulsa en «Propiedades».
- Marca «Usar las siguientes direcciones de servidor DNS».
- Introduce los DNS preferido y alternativo (por ejemplo, 8.8.8.8 y 8.8.4.4) y guarda.
Si tienes IP fija configurada, aprovecha para revisar que la dirección IP, máscara y puerta de enlace sean correctas y no estén dentro del rango que el router usa para DHCP, para evitar conflictos.
Cambiar los DNS en iOS (iPhone y iPad)
En dispositivos Apple, cambiar los DNS solo afecta a la red WiFi a la que los asocies. Cada red se configura por separado:
- Abre Ajustes y entra en «Wi‑Fi».
- Toca el icono de información de la red a la que estás conectado.
- Ve a «Configurar DNS» y selecciona «Manual».
- Borra, si quieres, las entradas actuales y pulsa en «Añadir servidor».
- Introduce el DNS primario y secundario del proveedor elegido.
Desde ese momento, cuando te conectes a esa red WiFi el iPhone o iPad usarán esos DNS en lugar de los del router. Si cambias de red tendrás que repetir la operación o dejarlo en automático.
Cambiar los DNS en Android
En Android el proceso puede variar según la marca y la capa de personalización, pero en general sigue este esquema. Ten en cuenta que muchas versiones exigen usar IP estática para fijar DNS:
- Abre «Ajustes» y entra en «Redes e Internet» o «Conexiones».
- Toca la red WiFi a la que estás conectado y pulsa el icono del lápiz o «Modificar red».
- Despliega «Opciones avanzadas».
- Cambia «Configuración de IP» de DHCP a «IP estática» si es necesario.
- Rellena los campos de DNS 1 y DNS 2 con las direcciones elegidas.
En muchas ROM recientes también puedes usar DNS privados (DNS over TLS), lo que cifra las peticiones y añade un plus de privacidad, pero eso ya depende de cada versión de Android.
Otros ajustes sencillos para que tu conexión vuele
Cambiar los DNS suele dar un empujón notable, pero no es lo único que marca la diferencia. La calidad del WiFi, el cableado, el equipo de red, la saturación de dispositivos y el propio estado de tu PC influyen mucho en la experiencia final.
Usa cable de red siempre que puedas
Para alcanzar la máxima velocidad real y la latencia más baja, no hay nada como una conexión por cable Ethernet directa al router o a un switch. WiFi, PLC, repetidores o sistemas Mesh son muy prácticos, pero siempre van a añadir algo más de retraso e inestabilidad frente al cable.
Para conexiones de fibra de 300, 600 Mbps o más, conviene que tanto el router como los switches dispongan de puertos Gigabit Ethernet y que el cable sea categoría 5e como mínimo (mejor Cat6 o superior, sobre todo si la tirada es larga). Un cable Cat5 sin la «e» se quedará en 100 Mbps y te limitará aunque tengas más velocidad contratada.
Si ya te mueves en ligas altas y quieres ir un paso más allá, están las redes Multigigabit (2.5G, 5G, 10G). Para ellas necesitarás tarjetas de red compatibles, routers o switches con puertos multigigabit y cableado de categoría 6 o 7 en buen estado.
Elige bien la banda WiFi: 2,4 GHz o 5 GHz
Los routers modernos emiten generalmente dos redes: una a 2,4 GHz y otra a 5 GHz. No son mejores o peores de forma absoluta, sino que cada una tiene su uso ideal según distancia y obstáculos.
La banda de 2,4 GHz tiene más alcance y atraviesa mejor paredes y obstáculos, pero es más lenta y propensa a interferencias (Bluetooth, microondas, vecinos…). Por eso funciona mejor cuando estás lejos del router, aunque sacrifiques velocidad punta.
La banda de 5 GHz ofrece mucho más ancho de banda y menos interferencias, pero es más sensible a la distancia y a los muros. Es la opción recomendada si estás relativamente cerca del router, sobre todo para streaming en alta calidad, videollamadas y juegos online.
Si tu router o sistema Mesh soporta WiFi 6 (802.11ax) y tus dispositivos también, ganarás eficiencia, mejor gestión de muchos equipos conectados a la vez y algo más de velocidad. Eso sí, si la tarjeta de red de tu PC es WiFi 5, no aprovecharás todo el potencial del estándar nuevo.
Canal WiFi y posición del router
Otro factor clave del que casi nadie se acuerda es el canal WiFi. En edificios llenos de redes inalámbricas, es fácil que muchos vecinos usen el mismo canal o canales solapados, lo que provoca interferencias y caídas puntuales de velocidad.
Con aplicaciones como WiFi Analyzer o similares puedes ver qué canales están más libres y configurar manualmente el canal de tu router, especialmente en 2,4 GHz. En 5 GHz hay más canales no superpuestos y suele ser más sencillo encontrar un hueco despejado.
La posición del propio router también marca la diferencia. Colocarlo escondido en un mueble, en una esquina o pegado al suelo es una mala idea. Lo ideal es tenerlo en una zona más o menos central de la vivienda, a una altura media y alejado de grandes masas metálicas, depósitos de agua o electrodomésticos potentes.
Tarjeta de red y equipamiento actualizado
Por mucho que ajustes la red, si tu equipo es antiguo o tu adaptador de red se ha quedado corto, vas a notar limitaciones. Una tarjeta WiFi con mala antena o sin soporte de estándares modernos puede ser un cuello de botella importante.
Si notas que el WiFi del portátil flojea a poco que te alejas del router, valora adquirir una tarjeta de red externa USB con antena de mayor ganancia o, en un sobremesa, una tarjeta PCIe con soporte WiFi 5 o WiFi 6. Lo mismo aplica a las tarjetas Ethernet: es interesante comprobar que sincronizan a 1 Gbps en el panel de estado de la conexión.
En cuanto al propio router, los que entregan las operadoras muchas veces son modelos básicos. Un router neutro de gama media o alta puede mejorar la cobertura, la gestión de muchos dispositivos y la estabilidad bajo carga intensa, algo que se nota mucho si en casa hacéis un uso intensivo de la red.
Saturación de la red doméstica
En muchas casas el problema no es la infraestructura, sino la cantidad de trastos conectados. Cada móvil, Smart TV, consola, altavoz inteligente o cámara IP va restando parte del ancho de banda disponible. Si todos tiran a la vez, la red puede resentirse aunque la línea sea buena.
Revisa de vez en cuando qué dispositivos están conectados al router (desde su interfaz web o app) y desconecta o limita aquellos que no necesites. Algunos routers permiten priorizar ciertos equipos para que, por ejemplo, el PC de trabajo o la consola tengan preferencia frente a otros aparatos secundarios.
Comandos útiles en Windows para diagnosticar y mejorar la conexión
Además de los ajustes físicos y de configuración, Windows ofrece una serie de comandos muy prácticos para limpiar cachés, renovar parámetros de red y comprobar el estado real de la conexión. No hacen milagros, pero ayudan mucho cuando notas problemas raros en un equipo concreto.
Vaciar la caché DNS
Windows guarda una caché local con las últimas traducciones de nombre de dominio a IP. Esto acelera la navegación, pero si se acumulan entradas obsoletas o corruptas puede provocar errores al cargar ciertas webs o comportamientos extraños.
Para vaciar esa caché:
- Abre el menú Inicio, escribe cmd y ejecuta el Símbolo del sistema.
- Escribe ipconfig /flushdns y pulsa Enter.
Al hacerlo, se elimina el contenido de la caché DNS local y Windows volverá a consultar de cero a los servidores configurados, lo que resuelve muchos problemas de acceso puntuales.
Renovar la dirección IP
En conexiones WiFi (y también cableadas) a veces se producen conflictos o errores con la IP asignada por el router. Renovar la dirección IP puede limpiar situaciones en las que no se navega bien pese a estar conectado.
En la consola de comandos, ejecuta:
- ipconfig /renew
Con ello, el equipo solicitará una nueva concesión al servidor DHCP del router, lo que soluciona a menudo problemas de conectividad errática o cortes.
Comprobar el comportamiento de los DNS con nslookup
El comando nslookup te permite consultar de forma manual qué IP devuelve un servidor DNS para un dominio dado, y así comprobar si las resoluciones son correctas y rápidas.
En la consola:
- Escribe: nslookup nombredominio.com (por ejemplo, nslookup redeszone.net).
Verás el servidor DNS que responde y la IP resultante. Si las consultas tardan mucho o fallan, puede que el problema esté en el servicio DNS que estás usando y te interese cambiarlo.
Medir el ping al router y a Internet
El comando ping es muy útil para medir la latencia (tiempo de respuesta) con tu propio router o con servidores externos. Mientras menor sea, mejor se comportarán juegos online, videollamadas o cualquier aplicación sensible al retraso.
Para hacer ping al router primero necesitas saber su IP (por ejemplo 192.168.1.1). Puedes obtenerla con ipconfig en el campo Puerta de enlace. Luego, en la consola:
- ping -t 192.168.1.1
Así verás de forma continua el tiempo de ida y vuelta. Valores muy altos o inestables indican problemas internos de tu red local. También puedes probar con un destino externo estable, como:
- ping google.com
Si al router el ping es bueno, pero a Internet es alto o con pérdidas de paquetes, el problema suele estar en la salida hacia la red del operador o más allá.
Restablecer Winsock
Windows utiliza una serie de componentes llamados sockets para gestionar la comunicación de red. Si se corrompen, pueden causar fallos extraños en la conexión que no se resuelven con un simple reinicio del adaptador.
Para restablecer Winsock:
- En el Símbolo del sistema con permisos de administrador, ejecuta netsh winsock reset.
Tras reiniciar el equipo, se regeneran los parámetros de Winsock y, en muchos casos, desaparecen esos problemas «fantasma» de conexión lenta o inestable en un solo PC.
Ajustes avanzados en el registro de Windows para exprimir la red
Para usuarios avanzados que quieren ir un paso más allá, el registro de Windows permite afinar algunos parámetros relacionados con el manejo de conexiones TCP/IP. No son cambios obligatorios y siempre conviene hacer copia de seguridad del registro antes, pero pueden aportar mejoras en entornos muy concretos.
Para abrir el editor de registro, pulsa Windows + R, escribe regedit y pulsa Enter. Desde ahí podrás navegar por las distintas claves que vamos a comentar.
SizReqBuf (tamaño de búfer de recepción)
El valor SizReqBuf controla el tamaño de los búferes de recepción sin procesar usados por el servidor SMB de Windows. Aumentarlo puede ser útil en entornos con alta latencia donde se transfieren muchos datos, como cuando tu equipo actúa como servidor de ficheros.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\LanmanServer\Parameters
Si no existe, crea un nuevo valor DWORD llamado SizReqBuf. Para equipos con más de 512 MB de RAM se suele recomendar el valor 17424; para equipos muy antiguos con menos memoria, 4356.
IRPStackSize
El valor IRPStackSize indica cuántos búferes de 36 bytes puede manejar el sistema simultáneamente para procesar paquetes de solicitudes de E/S. Si es demasiado bajo, puede limitar el número de operaciones de red concurrentes.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\LanmanServer\Parameters
Si no existe, crea un DWORD de 32 bits llamado IRPStackSize y asigna un valor superior al predeterminado (15), por ejemplo 32. El máximo permitido es 50.
DefaultTTL
El parámetro DefaultTTL define el tiempo de vida (Time To Live) por defecto de los paquetes, es decir, cuántos segundos un router puede intentar reenviarlos antes de desecharlos. Un valor demasiado alto puede hacer que la red tarde más en descartar rutas problemáticas.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters
Crea un DWORD llamado DefaultTTL con un valor entre 1 y 255. Windows normalmente usa 128. Reducirlo de forma moderada puede ayudar a evitar esperas excesivas en redes con problemas de enrutamiento.
MaxFreeTcbs
Este valor define cuántos bloques de control de TCP (TCB) libres puede mantener el sistema para gestionar conexiones simultáneas. Determina en buena medida cuántas conexiones TCP activas se pueden manejar según la memoria disponible.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters
Crea el DWORD MaxFreeTcbs y asigna un valor de 65536 en equipos modernos. En ordenadores con pocos recursos, un valor como 16000 puede ser más prudente.
MaxUserPort
MaxUserPort establece el número más alto de puerto efímero que puede asignar Windows a las conexiones salientes. Un rango más amplio permite manejar más conexiones simultáneas sin quedarte sin puertos disponibles.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters
Crea el DWORD MaxUserPort con un valor entre 5000 y 65534. El predeterminado suele ser 5000. Un valor alto típico es 65534, que amplía enormemente el abanico.
Tcp1323Opts
El valor Tcp1323Opts habilita las extensiones RFC 1323 (marcas de tiempo y escalado de ventana) para mejorar el rendimiento TCP en enlaces de alta velocidad y/o alta latencia.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters
Si no está creado, añade un DWORD con ese nombre. Un valor de 1 activa el escalado de ventana, lo que permite manejar ventanas de recepción muy grandes y aprovechar mejor conexiones rápidas.
GlobalMaxTcpWindowSize
Este parámetro determina cuántos datos pueden enviarse sin necesidad de recibir confirmación (ACK). Ampliar su valor permite enviar bloques mayores de información antes de esperar respuesta, lo que puede mejorar la eficiencia en algunas conexiones.
Ruta: HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip
Crea un DWORD llamado GlobalMaxTcpWindowSize. Un valor habitual es 65535 (64 KB); si quieres subirlo a 128 KB puedes usar 131072. Como siempre, conviene probar y comprobar resultados.
Actualizar router, repetidores y drivers: rendimiento y seguridad
Por último, hay un bloque de tareas que conviene no descuidar si quieres una conexión estable a largo plazo: mantener firmware y controladores al día. Tanto por rendimiento como por seguridad, merece mucho la pena.
Actualizar el firmware del router
Los fabricantes suelen publicar nuevas versiones de firmware con correcciones de fallos, parches de seguridad y mejoras de rendimiento. Muchos routers modernos pueden actualizarse automáticamente, pero en otros tendrás que hacerlo a mano desde su panel de configuración.
En general, el proceso es así:
- Accede a la interfaz web del router (como hemos visto antes).
- Busca el apartado de Actualización de firmware, Sistema o Administración.
- Si tiene actualización automática, pulsa en «Buscar nuevo firmware» o similar y sigue las instrucciones.
- Si exige un archivo, descárgalo primero desde la web oficial del fabricante y súbelo desde esa pantalla.
Durante el proceso es vital no cortar la alimentación ni cerrar el navegador, porque podrías dejar el router inutilizable. Una vez reiniciado con la nueva versión, tendrás un equipo más seguro y, muchas veces, más eficiente.
Actualizar repetidores WiFi y otros dispositivos de red
Los repetidores WiFi, sistemas Mesh y PLCs también dependen de su firmware para funcionar correctamente. Un fallo no corregido en uno de ellos puede provocar problemas de estabilidad, cortes intermitentes o vulnerabilidades de seguridad.
Normalmente puedes actualizarlos:
- Entrando en su interfaz web (similar al router, pero con su propia IP) y usando la opción de actualización.
- O mediante la app móvil oficial del fabricante, que suele simplificar bastante el proceso.
Dependiendo del modelo, las actualizaciones pueden ser automáticas o requerir que descargues el firmware manualmente. Dedicar unos minutos a revisar si hay firmwares nuevos para tus dispositivos de red es una buena inversión.
Drivers y sistema operativo actualizados en el PC
En el lado del ordenador, también es fundamental que tanto el sistema operativo como los controladores de red estén al día. Un driver desactualizado puede provocar cortes, pérdidas de rendimiento o incompatibilidades.
En Windows:
- Abre el menú Inicio, busca «Buscar actualizaciones» y accede a Windows Update para instalar los parches disponibles.
- En el «Administrador de dispositivos», dentro de «Adaptadores de red», haz clic derecho sobre tu tarjeta Ethernet o WiFi y selecciona «Actualizar controlador».
- Elige «Buscar software de controlador actualizado automáticamente» para que Windows intente localizar versiones nuevas.
Eso sí, no siempre Windows ofrece el driver más reciente. Muy a menudo es mejor acudir a la web del fabricante de la tarjeta (Intel, Realtek, Qualcomm, etc.) o de la placa base/portátil, descargar el controlador más nuevo y ejecutarlo manualmente.
Junto a esto, conviene tener un antivirus actualizado y, si lo crees oportuno, una herramienta antimalware adicional, ya que una infección también puede saturar tu conexión al enviar tráfico no deseado en segundo plano.
Seguridad de la red: clave para rendimiento y privacidad
La seguridad no solo protege tus datos; también influye en cómo rinde la conexión. Una red WiFi abierta o con una contraseña débil es una invitación a que terceros se conecten y consuman tu ancho de banda, degradando la velocidad y poniendo en riesgo tu privacidad.
Algunas buenas prácticas básicas son:
- Usar contraseñas robustas para la WiFi y para el propio router, combinando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
- Activar un cifrado seguro (WPA2‑AES o WPA3); evita por completo WEP y configuraciones sin cifrado.
- Mantener activo el cortafuegos del router y del sistema operativo para filtrar tráfico no autorizado.
- Navegar siempre que sea posible por webs con HTTPS para cifrar los datos entre tu equipo y el servidor.
- Desconfiar de enlaces y adjuntos sospechosos, que pueden instalar malware que aproveche tu red.
En entornos de teletrabajo, merece la pena ir un poco más lejos: activar autenticación en dos pasos en servicios críticos, hacer copias de seguridad periódicas de tus datos y, si la empresa lo facilita, utilizar equipos corporativos configurados según sus políticas de seguridad.
Combinando la elección de buenos DNS, un router bien ajustado, un WiFi optimizado, drivers y firmware actualizados y unas mínimas medidas de seguridad, puedes transformar una conexión aparentemente mediocre en una red rápida, estable y mucho más privada sin necesidad de cambiar de operador ni aumentar tu tarifa.
Tabla de Contenidos
- Qué son los DNS y por qué afectan a la velocidad de Internet
- Por qué cambiar los DNS mejora tu conexión (y tu privacidad)
- Principales servicios DNS recomendados y sus direcciones
- Cómo cambiar los DNS en router, móvil y ordenador
- Otros ajustes sencillos para que tu conexión vuele
- Comandos útiles en Windows para diagnosticar y mejorar la conexión
- Ajustes avanzados en el registro de Windows para exprimir la red
- Actualizar router, repetidores y drivers: rendimiento y seguridad
- Seguridad de la red: clave para rendimiento y privacidad